FOTOS: Jorge Luis Rodríguez y Yuniesky La Rosa
Fue este un encuentro donde las anécdotas y emociones llegaron a describir el impacto que ocasionó en aquellos hombres y mujeres cada segundo al lado de Fidel Castro Ruz, lo cual se convertía en la fuerza que se necesitaba para seguir adelante.

Así fue el intercambio efectuado en la Delegación Municipal de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) en la Isla de la Juventud, donde a pocas horas de conmemorar el centenario del natalicio del Comandante en Jefe, el experimentado profesional de la prensa Noel Otaño, como uno de aquellos que compartió con el jefe de la Revolución, presentó el libro “Privilegiados del tiempo”.
Anécdotas, reportajes y conversaciones, realizados por periodistas y técnicos, de la prensa escrita y la televisión, se resumen en este invaluable texto de los autores Ovidio Cabrera García e Irma Cáceres Pérez, en el que Otaño también ofreció sus impresiones de aquel hombre capaz de compartir los sentimientos más humanos y solidarios con quienes lo rodeaban, olvidando sus altas responsabilidades como jefe de Estado y conversar como un cubano más.

Como buen interlocutor Noel supo transmitir a los participantes en el espacio desarrollado en la casa de los periodistas pineros, su experiencia cuando salía a Pakistán para reportar lo acontecido por el terremoto que afectó el Este de ese país y la ciudad de Cachemira, en el que sintió la presencia de Fidel en cada minuto que dedicaba a elaborar los materiales que expondrían los daños causados por el sismo, y las labores de la misión médica que atendía la población afectada.
Su arribo a la patria ocho meses después, junto a técnicos y periodistas de otras regiones del país, fue tan emocionante como la despedida. Allí estaba el Comandante al pie de la escalerilla, y el apretón de manos fue acompañado minutos después de la conclusión de aquella epopeya cuando expresó “la prensa cumplió”.
La dirección de la Upec en la ínsula supo organizar un encuentro donde las historias compartidas y recogidas en el título presentado, motivó otras propuestas que condujeran a trabajar en un proyecto de un libro, dirigido a recoger lo acontecido en esta parte del país, con las vivencias de profesores durante las visitas del invicto Comandante a las escuelas internacionalistas. Una idea que inmediatamente fue aprobada.
Hoy se demostró que Fidel sigue vivo, y como hombre del futuro, y no del pasado, se ha convertido en un privilegio perpetuado en la memoria, de aquellos que lo tuvieron a su lado.
(*) Colaborador
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