La carta de Fidel y el augurio de Camilo

Contactos desde la Sierra y la celeridad de los planes

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No se limita a las frecuentes visitas al territorio el vínculo que Fidel afianza con la segunda ínsula cubana durante el proceso revolucionario, sino que forma parte también de su pensamiento y acción, y confirman, además, sus constantes referencias al territorio, testimonios de los protagonistas y hechos que develan esa relación enriquecedora que trasciende el tiempo, la geografía y la obra tangible.

No solo proyectó planes de desarrollo socioeconómico, sino que dio seguimiento a su implementación con una vocación social y humanista que suscitan admiración y compromiso con sus afanes y sueños.

En su testimonio Mis últimos días de la cárcel y los primeros del triunfo, Armando Hart Dávalos, publicado en Granma en enero del 2004, escribe de los contactos mantenidos por Fidel con los revolucionarios confinados en Presidio…”.

Especifica que el  “…12 de octubre (de 1958), …nos envió una carta y cinco mil pesos en nombre de los guerrilleros, para la ayuda a los revolucionarios que estábamos encerrados. Orientó, además, que eligiéramos una comisión para darle la justa distribución a ese dinero. Con ese propósito se convocaron unas elecciones en las que se produjeron diversos debates sobre quiénes debían ser los miembros de la misma. Finalmente, salieron elegidos los candidatos que había propuesto la Dirección del Movimiento (26-7)”.

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Así, con la llegada de 1959 Presidio Modelo constituyó el eje alrededor del cual se desenvolvieron los acontecimientos el Primero de Enero, día del triunfo también en el territorio, donde desde dentro y fuera de la cárcel se forzó la liberación de los revolucionarios encarcelados.

La entonces Isla de Pinos fue el primer territorio, fuera de Santiago de Cuba y de algunas localidades ocupadas por el Ejército Rebelde, donde los revolucionarios llegaron a asumir el control absoluto del poder, gracias a la unidad lograda por las milicias, tanto organizadas desde la cárcel por el Movimiento 26 de Julio, como de las nucleadas a raíz de la victoria por diversos sectores de la población, guiadas por el movimiento estructurado y subordinado al mando de la Revolución, encabezado por Fidel como Comandante en Jefe desde el oriente.

Desde los primeros momentos también enfrentaron maniobras encaminadas a sabotear el triunfo, entre ellas la fraguada por la Agencia Central de Inteligencia alrededor de Ramón Barquín, coronel del régimen batistiano, encarcelado en presidio, una vez fracasado lo previsto por el General Eulogio Cantillo (quien traicionó su compromiso con Fidel para finalizar la guerra, ayudó a escapar a Batista y fraguó un golpe de Estado, bajo órdenes del embajador de EE.UU.), además de acciones diversionistas como propiciar la fuga de presos comunes ese día primero.

Aunque la situación fue normalizada en pocas horas, lo ocurrido puso a prueba la capacidad para defender el joven poder revolucionario.

En las condiciones de la isla, convertida en centro penitenciario, la liberación de los presos políticos, no sólo constituía una de las primeras medidas, sino, al mismo tiempo, estocada a fondo contra el viejo régimen aquí y premisa para la marcha de la Revolución.

Ante la ausencia aquí del Ejército Rebelde, esos presos políticos fueron decisivo sostén, junto al resto del pueblo, de las fuerzas encargadas de asegurar el triunfo y los trascendentales cambios.

Tempranamente, fue también liquidado el aparato burgués-latifundista.

Importante papel en la consolidación de la unidad y la participación del Ejército Rebelde en puestos claves aquí, tuvo la visita el 17 de febrero de 1959 del Comandante Camilo Cienfuegos, jefe de las Fuerzas de Aire, Mar y Tierra.

“…Fidel va a cambiar tanto Isla de Pinos que ni ustedes mismos la van a conocer”, les asegura el Comandante del Pueblo confiado en las transformaciones lideradas por Fidel, durante el diálogo con el pueblo.

Desde la llegada al Reclusorio sustituye a su dirección y viejas estructuras, lo mismo hizo con la Policía al dejar a un oficial que lo acompañaba. En abril llegan 150 combatientes del Ejército Rebelde para garantizar las medidas emprendidas, como parte de un sistema fortalecido con las Milicias Nacionales Revolucionarias, que aquí tuvo su génesis en las Milicias del MR-26-7, donde destacan las mujeres, cuidando objetivos como la Planta Eléctrica y la Capitanía del Puerto.

Desde la ocupación del Ayuntamiento y de un arqueo de sus fondos en esta y otras instituciones, ejecutan otras medidas económicas y sociales, como la confiscación de los bienes obtenidos de forma ilícita.

Pero el paso trascendente para el pueblo y la economía fue la firma de la medida más radical: la de la Reforma Agraria, el 17 de mayo de 1959 por Fidel en la Plata, pero pronto llegaría aquí su alcance.

El 27 de julio de 1960, entregan en la Casa Museo de El Abra, donde permaneciera José Martí en 1870, los primeros títulos de propiedad de la tierra a los campesinos, un duro golpe al latifundio y liberaba a hombres y mujeres del campo de faenas infrahumanas y el desalojo.

En recorrido por Cayo Largo del Sur el 15 de agosto de 1959, Fidel plantea las posibilidades de utilizar el lugar como centro turístico del

país y antes del año, el 18 de marzo de 1960, inician el primer hotel.

Las aceleradas acciones abarcan, además, la educación, que establece la enseñanza gratuita, construye escuelas y alfabetiza entre 1960 y 61 a 1 748, cifra elevada para los 11 mil habitantes aquí.

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Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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