Su grandeza excede los límites de fechas y leyendas a la distancia de 177 años de su natalicio. Atesora una amplia hoja de servicios y lleva 18 heridas en el cuerpo que prueban su participación en las tres guerras por la independencia de Cuba contra el yugo opresor español en el siglo XIX.

José Marcelino Maceo Grajales nace el dos de febrero de 1849 y crece en un estupendo entorno familiar: la finca La Delicia, en Majaguabo, San Luis, Santiago de Cuba, donde el progenitor y la madre–Mariana Grajales – inculcan a sus descendientes principios, altos valores éticos, patrióticos y sentimientos antiesclavistas.
Durante la infancia en sus juegos los niños del barrio siempre lo ponen de jefe por su fortaleza, don para el mando y simpatía. En materia de educación alcanza la instrucción primaria y sus padres lo adentran en las labores del campo.
Al esbozar escenas de su vida juvenil resulta un cazador empedernido con fama de experto tirador, la cual conserva hasta su muerte. Sus diversiones favoritas son los gallos, bailes y ser un apasionado en las conquistas amorosas dado a su porte, gentileza y buena comunicación.
A pesar de ser divertido es obediente y respetuoso con sus padres, además muestra gran apego a su hermano Antonio. El uso del fusil, el manejo del machete, la pericia como jinete y madurez de su pensamiento constituyen factores influyentes que lo convierten en un guerrero conocido, al transcurrir el tiempo, con el apelativo del León de Oriente.
Con 19 años y enamorado de la justicia marcha a la manigua con sus hermanos y el padre, Marcos Maceo, a solo unos días de comenzar la gesta libertaria cubana y dedica 25 de sus 47 años a esa causa.
Descuella por su destreza en el uso del machete que aterra al enemigo, resulta un experto jinete y certero tirador; libra centenares de batallas y riega con su sangre el suelo patrio sin jamás claudicar. El corajudo mambí por su fidelidad, disciplina, rectitud y dominio del arte militar comienza como soldado hasta merecer el grado militar de Mayor General del Ejército Libertador. Acompaña y respalda a su hermano Antonio en la histórica Protesta de Baraguá del 15 de marzo de 1878 contra el Pacto del Zanjón.
En las calles de Santiago de Cuba, unido a Guillermón Moncada y Quintín Bandera es José Maceo uno de los que marca el inicio de la llamada Guerra Chiquita en el sur de Oriente. El 26 de agosto del año 1879, se escucha en su voz el grito de ¡Viva Cuba Libre!
Durante ese periodo su quehacer es intenso. Libra muchos combates y el cuatro de junio de 1880 embarca por Guantánamo rumbo a Jamaica. Encontrándose en altamar lo apresa un cañonero español y conduce a Puerto Rico. Mes y medio después, lo envían a las islas Chafarinas, de donde luego de varias fugas y nuevas prisiones, consigue escapar cuatro años después.
Al lado de su hermano Antonio, Flor Crombet y otros expedicionarios llegan a Cuba en la goleta Honor que desembarca en la madrugada del primero de abril de 1895, por el río Duaba en Baracoa; a su arribo el grupo emocionado besa la tierra con la promesa de continuar la lucha por la independencia al precio que sea necesario.
Generaciones de alumnos de la Isla de la Juventud tienen
el orgullo de haber estudiado en el plantel que lleva el nombre
de José Maceo Grajales, emblemático preuniversitario en
el campo, bañado de valores y la fragancia de las flores de los
toronjales en aquella época.
Para ellos, el “pre Maceo” significa una de las mejores etapas estudiantiles y agradecen a los profesores la formación integral y la enseñanza de la vida del León de Oriente, que también lo es de Cuba, pues distingue por su entereza para enfrentar las
más difíciles circunstancias y la intransigencia ante las peores
condiciones impuestas por el enemigo, tanto en el campo de
batalla como en las mazmorras colonialistas.
El destierro, la prisión, la persecución, el exilio, la guerra y
el infortunio marcan la existencia del héroe mambí que el cinco de
julio de 1896, en el combate de Loma del Gato rinde sus armas ante quien solo pudo hacerlo: la muerte.
Siempre se recuerda con admiración, en particular este dos de febrero de 2026, al héroe que escribe con letras doradas su nombre en la historia de la Patria.
