
Hijo y nieto de mambises, hermano de nueve varones y una hembra, Jesús Menéndez Larrondo al morir la madre busca trabajo para aliviar el hambre de la numerosa familia.
Todavía adolescente corta caña en las colonias de Yaba y Merceditas del central Nazábal. También limpia botas y vende pollos o viandas cosechadas con su abuelo.
Nace el 14 de diciembre de 1911, en la finca La Palma, Encrucijada, antigua provincia Las Villas, sufre discriminación por su tez negra.
Con 16 años consigue una plaza de retranquero de trenes de caña y luego de purgador de azúcar en el central Constancia, mientras que en el llamado “tiempo muerto” labora en las escogidas de tabaco.
En el propio ingenio se forma como líder sindical y lo eligen secretario general del Sindicato Azucarero allí. Al unísono, dirige a los tabacaleros del municipio de Encrucijada y está al frente de la Federación Regional Obrera local, creada en ese territorio; dos veces queda tras los barrotes de frías celdas por su actividad revolucionaria, pero ni la cárcel ni las torturas encuentran flaqueza en su estatura de hombre. A partir de 1931 ingresa en las filas del primer Partido Comunista de Cuba, fundado por Julio Antonio Mella y Carlos Baliño López.
Por ser comunista y un prestigioso dirigente proletario en dos ocasiones, en distintos momentos, dada la voluntad popular asciende a la Cámara de Representantes; no con el fin de enriquecerse, sino para reivindicar los intereses de la clase obrera, despertar su conciencia y darle una estructura vertical de dirección, además acompañar su gestión con el gesto altruista de donar su sueldo al Partido y ayudar así a la recaudación de fondos de la organización.
No pasa del cuarto grado, pero alcanza el doctorado en la batalla contra la oligarquía dominante, servil y entreguista que tolera la aprobación en el Congreso estadounidense de una ley transgresora de la cuota azucarera. Ese proceder del enemigo extranjero representa un ultraje a la dignidad de la Patria y a la economía.
El General de las Cañas, como lo llama su amigo el poeta nacional Nicolás Guillén, proclama que los cubanos no aceptarán nunca tal humillación y llama a unir al pueblo contra aquella embestida.
Entre los logros notables del líder sindical y político figura el diferencial azucarero, considerado como una de las conquistas más importantes de la clase obrera cubana antes del triunfo de 1959, consistente en un salario extra a recibir por los obreros una vez terminada la zafra, por sus aportes productivos a esta industria.
Lo anterior resulta posible gracias a la constante lucha de Menéndez Larrondo contra la decisión del presidente Ramón Grau San Martín de congelar por dos años el precio del azúcar para venderle las zafras a Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, a un índice inferior al fijado en el mercado internacional.
Otros beneficios son la creación de la caja de retiro y de asistencia social, el derecho al descanso retribuido (vacaciones pagadas), junto a la cláusula de garantía, útiles para la economía cubana y para el ingreso familiar de los trabajadores, además del aumento del salario a los trabajadores azucareros y el acceso de sus mujeres a la maternidad obrera, unido a la higienización de los bateyes
y otras concesiones trascendentes.
Por esos logros, los yanquis mandan al verdugo Joaquín Casillas Lumpuy –entonces capitán de la Guardia Rural– a detenerlo
–“¡Tienes que acompañarme al cuartel!”, le exige a Jesús Menéndez.
Debido a su inmunidad como parlamentario Jesús rechaza la orden por ilegal y se niega a seguir al militar. La reacción de Casillas es desafiante:
–“(…) Si violo la Constitución, yo asumo la responsabilidad, ¡pero te llevo de todas maneras, Menéndez, vivo o muerto!”. Y en alevoso ataque le dispara por la espalda tres veces causándole la muerte al entrañable líder, con solo 36 años, aquel 22 de enero de 1948. Aunque muere en Manzanillo lo trasladan a la capital y su sepelio constituye una impresionante demostración de duelo popular.

Al capitán Casillas lo enjuician y hallan culpable del asesinato en la causa 91 de 1948, donde el acusador por la familia es el abogado Carlos Rafael Rodríguez. Sin embargo, pronto sale en libertad. En 1958 lo ajustician luego de ser capturado en la Batalla de Santa Clara y juzgado por un tribunal revolucionario.
A 78 años de su partida física, la obra imperecedera de Jesús Menéndez está vigente y se le recuerda ahora más que nunca cuando los yanquis amenazan a Cuba y recrudecen el hostil bloqueo económico, comercial y financiero. Razón por la que se evoca al Parlamentario del Azúcar como el hombre de origen humilde que enfrenta con una coraza de hierro al enemigo opresor por el bien de la industria azucarera y sus trabajadores muy explotados.
