Los Inmortales de Don Trump

Hoy consciente, al escribir lo que sigue, de estar preservando un momento de historia al que otros habrán de volver. Hoy la bandera de mi patria, aquella que no ha sido jamás mercenaria, hondea a media asta. Treinta y dos hermanos han caído, muchos jóvenes, llenos de vida y de sueños.

Redacción Digital

Cumplían el encargo de cuidar la persona de Nicolás Maduro Moros, el presidente de Venezuela. Representaban la confianza en nuestras Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, de ellos nunca saldría un traidor. Estaban allí por voluntad propia, a solicitud de sus homólogos correspondientes, como soldados de primera línea y formando barricada con sus cuerpos. Son orgullo de todo cubano digno, por leales, por valientes; no imagino soldados mejores.

El ataque que enfrentaron fue ordenado por Donald Trump, quien ha bombardeado siete países en su primer año de gobierno: Irán, Irak, Siria, Somalia, Nigeria, Yemen y ahora Venezuela. Un maniaco que en estos momentos confronta el nivel de aceptación más bajo entre sus compatriotas, de cada tres norteamericanos dos no están de acuerdo con su actuación porque ni a su Congreso consulta.

Quien mande en Venezuela –chavista u oposición– poco le importa; siempre y cuando tenga manos libres para mangonear su petróleo y riquezas, actuando como dueño absoluto de casa a quien nadie levanta la voz, ni entorpece sus antojos.

Y de este paranoico, si escapa a la hecatombe que ha desatado actuando a la hitleriana con su alevoso asaltar nocturno, sin previa declaración de guerra, se puede esperar cualquier nueva atrocidad. La más probable es que intente ir uno por uno tras los países insumisos, como quien desgrana una mazorca de maíz.

Pero no es invulnerable, aunque lo crea. Ahora mismo, resulta obvio, está bajo el microscopio de fogueados especialistas en interferencia electrónica.

En su ataque alevoso, es evidente, acaba de utilizar técnicas de última generación que le permitieron desactivar los sistemas misilísticos de respuesta. Ya pasó en otro país, hace unos años; había un chip programado en las computadoras que desactivó a todos los sistemas de defensa y al mismo tiempo.

Es de imaginar la angustia y desesperación cuando, tras la sorpresa inicial, aquellas dotaciones de patriotas intentaron responder con sus armas antiaéreas y estas no respondieron, no pudieron ser activadas.

Conviene a los desinformadores de siempre hacer creer, además, que la no respuesta adecuada obedeció a órdenes expresas de algún general traidor. No lo creo. Ningún combatiente se dejaría masacrar por una aeronave enemiga si tiene a mano un misil competente que le permita derribarla, ripostando el ataque.

Los youtubers desinformadores también sostienen que las fuerzas asaltantes no sufrieron ninguna baja humana. Tampoco les creo. En Venezuela, hasta un simple policía de camino, usa chaleco antibalas. Entonces, ¿estaban a camisa quitada los combatientes que integraban el anillo de seguridad del presidente? Evidentemente, no. Transcurrieron más de 40 minutos de combate y hasta caer el último de los 32 cubanos, y el medio centenar de venezolanos, estuvieron disparando.

Recoger a los muertos y heridos para que no los vea el enemigo y nos considere invulnerables, es una antiquísima táctica guerrera. Manipuladora. El regimiento de Los Inmortales, élite de la guardia real, estaba formado por medos y persas. Usaba esa artimaña. Y formó parte de las tropas que ocuparon Grecia en el año 479… ¡antes de la era actual!

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