Mambisa Isabel Rubio, Capitana de Occidente

Cuando todavía no era la Capitana de Sanidad del Ejército Libertador en la Guerra Necesaria, muestra su humanismo en favor de la Patria al cuidar en la manigua a los enfermos y heridos en los campamentos o campos de batalla.

Redacción digital

Tiene solo seis años cuando muere su madre Prudencia Díaz Díaz-Pimienta y el padre Antonio Matías Rubio Valero –el médico de Paso Real de Guane– llena de afectos a sus retoños y les propicia una buena educación.

María Isabel del Rosario Rubio Díaz (Isabel Rubio) puede cursar estudios superiores al pertenecer a una de las familias más ricas de Pinar del Río. Ella contrae matrimonio con Joaquín Gómez Garzón, de cuya unión nacen Ana María, Isabel, Rosa y Modesto.

A los 58 años es abanderada de la lucha por redimir a Cuba del yugo español y en total desprendimiento dedica a esa causa sus conocimientos farmacéuticos, bienes y propiedades. Su casa en Paso Real de Guane resulta el primer centro activo de

oposición al colonialismo español en Vuelta Abajo.

Durante una visita a su hija en Nueva York se entrevista con José Julián Martí Pérez, quien le orienta contribuir con la preparación del reinicio del alzamiento en armas.

Al regresar al país continúa sus contactos con Juan Gualberto Gómez, delegado del Partido Revolucionario Cubano en la isla, y más tarde lo hace con el general del Ejército Libertador Enrique Collazo.

Sin temor al peligro y con la elocuencia de la palabra lleva su prédica a toda la provincia, une a los paisanos y consigue que muchos cosecheros de tabaco tomen conciencia de la necesidad de su aporte y participación en la contienda liberadora.

Isabel Rubio desempeña un extraordinario papel en la preparación de la guerra del 95 en el extremo occidental de la nación antillana, se convierte además en un eficaz enlace entre Cuba y los líderes del exilio.

Las tropas insurrectas al mando del mayor general Antonio Maceo Grajales llegan en enero de 1896 a Paso Real de Guane, como uno de los últimos puntos de la invasión mambisa de Oriente a Occidente, iniciada en Baraguá.

En esa región pinareña el Titán de Bronce dialoga con la insigne patriota y la condecora con el grado de Capitana de Sanidad del Ejército Libertador, por su gran prestigio y valiosa actividad conspirativa desarrollada por años junto a otros patriotas del territorio.

Su entrega incondicional a la Revolución la demuestra cuando decide marchar a la manigua y personas allegadas le aconsejan que siga apoyando la causa desde el exilio, pero ella se niega a abandonar la Isla y responde que necesita practicar lo que predicó.

Poco después de que nombran a su hijo Modesto médico personal de Maceo, Isabel no duda en tomar a los dos nietos pequeños que están a su cuidado, y partir tras los mambises.

Organiza y abastece un hospital ambulante y con la colaboración de otras pinareñas, durante dos años atraviesan bosques, montañas y regiones cenagosas, para curar y mitigar el dolor de los heridos con el uso de plantas medicinales. Ya tiene 60 años, pero su férrea voluntad sigue intacta.

El 12 de febrero de 1898, fuerzas españolas descubren el campamento mambí devenido hospital y al salir a la puerta la Capitana del Occidente, como se le conoce, para conminar al enemigo a no disparar, porque dentro solo hay mujeres, enfermos y niños, una descarga de fusiles la hiere en una pierna.

En su condición de prisionera sus captores la obligan a realizar una larga caminata hasta la enfermería de San Diego de los Baños, después la trasladan al Hospital General San Isidro, donde una fulminante gangrena acaba con su vida tres días después, el 15 de febrero de 1898.

A 127 años de la partida física de la Capitana de Occidente, por su sacrificio personal y entereza se inscribe en la amplia lista de heroínas que a lo largo de la historia cubana han derramado su sangre en la lucha por alcanzar la plena independencia de la Patria.

Otros artículos del autor:

    None Found

Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *