
En una declaración de condena a la decisión del presidente Donald Trump de usar el enclave militar como cárcel para migrantes, el partido esrilanqués reafirmó que ese territorio pertenece por derecho al pueblo cubano.
Calificó la medida de Washington de cruel e injusta y un acto de violación de los derechos humanos y del territorio cubano, así como una manifestación de la naturaleza opresiva y explotadora de las políticas exteriores y de inmigración de Estados Unidos, que son claramente contrarias a la humanidad.
Pidió su inmediata anulación, así como la aplicación de políticas de inmigración humanas y justas que respeten la dignidad y los derechos de todas las personas.
El Partido Socialista de Primera Línea de Sri Lanka exhortó, además, a Washington poner fin a sus políticas económicas y exteriores explotadoras que allanan el camino a la migración forzada.
Convocó también a la comunidad internacional, a las organizaciones de derechos humanos y a todas las fuerzas progresistas a acciones de solidaridad con los migrantes afectados y derroten al imperialismo estadounidense.
En cuanto a la ilegal base en la provincia cubana de Guantánamo, la organización esrilanquesa puntualizó que ese territorio está ocupado por la fuerza por militares estadounidenses contra la voluntad del pueblo cubano.
Recordó que el enclave ha recibido la condena internacional durante mucho tiempo por su papel como lugar de tortura y con personas detenidas durante décadas sin juicio ni garantías procesales, enfatizó la organización esrilanquesa.
Precisó que utilizar este enclave ilegal para nuevas violaciones de los derechos humanos no hará más que aumentar la inseguridad y el riesgo en la región, con posibles consecuencias que podrían amenazar la paz y la estabilidad.
Muchos de estos migrantes son víctimas de las devastadoras intervenciones económicas y sociales de los Estados Unidos, que crearon inestabilidad económica, malestar político y destrucción social de los respectivos países, aseveró.
El partido esrilanqués enfatizó que Estados Unidos tiene una práctica de larga data de interferir en los asuntos internos de las naciones soberanas, exacerbando las dificultades socioeconómicas que obligan a las personas a migrar para sobrevivir.
Sin embargo, puntualizó, a través de la explotación del trabajo de los migrantes, se ha convertido en la economía capitalista más grande del mundo.
Si el gobierno de los Estados Unidos no quiere aceptar a los migrantes, no debería seguir explotando y desestabilizando sus países de origen, reiteró.
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