¿Un gesto de “Damosidad”?

Hace unos días conversé con un amigo y me propuso que hiciera un comentario acerca de lo que se ha dado en llamar la “Damosidad”.

Presté mucha atención, imaginé se refería a algo relacionado con la caballerosidad.

Acto seguido aclaró: “Porque si hay una manera de definirla para los hombres, también debería existir para las mujeres”.
Ante el interesante tema y la curiosidad de saber sus argumentos continuamos nuestra charla.

Con coherencia relacionó un grupo de ejemplos como las maneras en que se ha sentido maltratado porque en determinado momento no

ha sido correspondido cuando colabora con la persona que necesita ayuda y a quien tendió su mano.

Comentó preocupado que en varias ocasiones ha viajado de pie en los ómnibus de transporte público y son muy pocas las damas que van sentadas y le piden su carpeta para llevársela, acción con la cual le ayudarían a trasladarse con mejor comodidad.

También hizo una disertación de las veces en que ha sido ofendido cuando le extiende su mano a una señora al bajar de una guagua y lo ignoran dejándosela estirada o hasta se la apartan.

Su opinión no me sorprendió, pues he visto estas acciones de mal gusto que dejan poco que desear.

Incito a seguir luchando por lograr la equidad, cuidarnos mutuamente y por educar en la no violencia de género, que para nada ayudan y los hombres de igual forma se ven afectados.
Los ejemplos citados no constituyen la generalidad, conozco quienes no les preocupa tener las piernas llenas de bolsos mientras viajan en la guagua, y en ocasiones, ni se fijan en quien les tiende la mano, no por falta de cortesía, sino porque valoran el gesto de generosidad y agradecimiento.

Es menester que los individuos identificados con los referidos sucesos y conductas reflexionen más acerca de estos a fin de fomentar la cortesía de las mujeres hacia los hombres y viceversa, como algo natural que todos, más allá del género, merecemos como seres humanos.

Se trata de ser amables unos con otros, principalmente, para que los hombres sientan el privilegio de ser correspondidos con un gesto de “Damosidad, un vocablo que podrá resultar extraño, pero que invita a cultivar también el altruismo y la cordialidad para hacer más grata la vida cotidiana en momentos en que muchos detalles, como la falta de adecuados modales, la hacen más compleja y urge llenarla más de luz.

 

Opinion
Damarys Bravo González
Damarys Bravo González

Especialista de Posgrado en Educación Superior. Licenciada en Literatura y Español en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud

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