¡Tiempo de valientes!

No puedo evitar que el corazón se me convierta en una pasita ante tanta muerte y dolor provocados por una pandemia que se roba el show en los tradicionales medios de difusión masiva, las redes sociales, la cuadra, la casa…; tampoco puedo no imaginar la preocupación de las familias, los colegas y amigos de nuestros médicos; esos hechos esperanzan hoy a naciones como Italia, Nicaragua, Belice y otros lugares donde son reclamados porque saben de la excelencia de la salud cubana, pero sobre todo, del humanismo de que están revestidos.

Esos son los valientes que al salvar al mundo nos salvan y de ese arrojo e intrepidez necesitamos en el país y en la Isla, para desde la disciplina y la responsabilidad ciudadana hacerle frente al nuevo coronavirus.

Si bien es cierto que muchos estamos preocupados y ocupados por su evolución y trascendencia, también lo es que no falta quien ignora el peligro y anda y desanda sin pensar en su propio bien, el de los suyos, el de los vecinos… porque “total, aquí la medicina es gratis y siempre me atenderán”.

En lo personal esta reportera considera que las medidas para aquellos irresponsables se deberían arreciar teniendo en cuenta que en ello nos va la vida.

Son estos tiempos de valientes, de esos que denuncien a quien lucra con algo tan serio como esta calamidad y cobran a un CUC la confección del nasobuco cuando deberían primar los actos de desprendimiento como los mostrados por el Noticiero de la Televisión Cubana o esos ejemplos que tenemos en la comunidad como Migdalia, Juana o Mirta, quienes en el reparto Juan Delio Chacón no reparan en regalarlos y solo sienten no tener más tela para ayudar al prójimo.

Sí, tiempo de valientes para regañar al niño del vecino por andar descalzo el día entero mataperreando en las calles, aunque se ponga bravo y aún más cuando fueron suspendidas las clases para que los infantes estén a buen recaudo en los hogares.

Son días en los que sin importarnos buscarnos problemas urge el  reclamo al acaparador y revendedor que olvida que vivimos jornadas donde la solidaridad y equidad tienen que reinar y que el Gobierno hace malabares, priorizando el bienestar colectivo, entre una economía que intenta salir a flote y un látigo llamado bloqueo sobre ella que daña a todo un pueblo.

Los mensajes que abundan en las redes sociales en Internet son válidos: “¡Quedémonos en casa! ¡Quiero volver a verte!” y muchos más nos convocan a preservarnos y ser disciplinados. Honremos a quienes arriesgan lo más preciado y aman a otros pueblos como al suyo. Démosle, como ellos, un beso con el corazón al mundo desde el ejemplo, por nuestras vidas y por Cuba.

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Yojamna Sánchez Ponce de León
Yojamna Sánchez Ponce de León

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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