Siempre Isla de la Juventud

El cruce catastrófico del ciclón Alma sobre Isla de Pinos, el siete de junio de 1966, incomunica a la región al arrasar casas, tendidos eléctricos y telefónicos, ganadería y granjas agrícolas.

Hay una respuesta inmediata y un torbellino de trabajo se desata: la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) moviliza a 1 500 militantes
–agrupados en la columna Luis Ramírez López– y en lo sucesivo llegan otros contingentes de muchachos y muchachas de toda Cuba.

Más de 30 000 dejan familia, amigos, novias, proyectos e integran la Columna Juvenil Agropecuaria, la Columna Juvenil del Centenario y otras, con el compromiso de laborar dos años en la agricultura para Recuperar lo perdido y avanzar mucho más.

Ya desde octubre, designado por Fidel Castro Ruz, el combatiente de la Sierra Maestra Arturo Lince González dirige el Plan Agropecuario Camilo Cienfuegos y unido a ese capital humano rescatan e impulsan los planes pecuarios, citrícolas, vianderos y apícolas del devastado territorio pinero.

Los jóvenes desarrollan una conciencia de productores, mantienen la emulación y viva en la memoria la visita de Fidel el 12 de agosto de 1967, cuando al inaugurar la primera obra de la Revolución Hidráulica: la presa Vietnam Heroico, los convoca a cambiar no solo la naturaleza, sino también las mentes: “(…) Llamémosla Isla de la Juventud cuando la juventud con su obra haya hecho algo grande, haya revolucionado aquí la naturaleza y pueda exhibir el fruto de su trabajo, haya revolucionado aquí la sociedad (…)”.

Ellos –junto al pueblo–, asumen el reto de transformar este suelo cubano que hereda tanto atraso; prima su alegría contagiosa y emprenden arduas faenas acompañados de sus cantos como Ven, sé de una Isla, el más recurrente. Así construyen carreteras, presas, la torre de televisión, industrias, viviendas, escuelas y el Coppelia.

Once años más tarde, el dos de agosto de 1978, en el Presidio Modelo, el Comandante en Jefe preside el acto en el que Raúl Roa, en su condición de vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, lee la proclamación oficial del nombre de Isla de la Juventud en el contexto del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Cuba y del cual esta segunda ínsula cubana resulta subsede.

Estaban presentes los protagonistas: los jóvenes, junto a hijos de varios continentes que estudiaban en las nacientes escuelas internacionalistas. Al cabo de 41 años del suceso devenido símbolo, la UJC y el pueblo rinden homenaje a los miembros de la Agrupación de Jóvenes de las décadas del ’60 y ’70 del pasado siglo, quienes no dejan morir esa historia que trasmiten a los pinos nuevos y ofrecen importantes aportes al Plan de Desarrollo Integral.

Historia Isla de la Juventud Política
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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