Reparaciones, bodegas y otros asuntos

Hamburguesera de calle 41 y 24, una de los establecimientos reparados. Foto: Karelia Álvarez Rosell

Las Yagrumas, bodega ubicada en el consejo popular Patria, a las afueras de Nueva Gerona, luce un mejor rostro y ello lo agradecen los consumidores, y más los trabajadores.

Esta unidad, perteneciente a la Empresa Municipal de Comercio, desde hace algún tiempo carecía de las condiciones para garantizar la calidad el servicio debido a su estado constructivo, allí apenas se podían resguardar los productos como se debe; sin embargo, acciones de rehabilitación que van desde la sustitución del techo hasta de puertas y ventanas mejoran su confort.

Este accionar responde a un proceso inversionista que acomete la entidad como parte del Plan de Desarrollo Integral, el cual no solo abarca a los establecimientos del comercio, sino también de alojamiento, gastronomía, los servicios, entre otros.

De esta manera no pocos pineros aplaudimos la remodelación a finales de año de la céntrica Hamburguesera de calle 41 y 24, la pizzería La Góndola, el restaurante Delicias Pineras, el mercado ideal Camaraco y el hotel Las Codornices, y cuyas labores mejoran el fondo habitacional; pero estos son tan solo algunos ejemplos.

Nos parece muy atinado el quehacer que se realiza en las bodegas, muchas de las cuales muestran deterioros debido a sus años en explotación, de ahí las filtraciones, el mal estado del piso y de las estructuras de madera, entre otras irregularidades que atentan contra la higiene y el resguardo de los alimentos.

Durante el 2018, a pesar de limitaciones con recursos y fuerza de trabajo, por lo cual han tenido que acudir a microbrigadas del sector no estatal, unas 20 bodegas recibieron reparación capital de la carpintería y 4 mercados, mientras unas cinco fueron favorecidas con la impermeabilización del techo, al igual que un mercado.

Cuando conversamos con Yuslaine Maceo Ferrero, directora técnica de la empresa, nos aseguró que las labores constructivas y de mantenimiento continuarán teniendo prioridad y prosiguen.

Tales reformas cobran mayor trascendencia si tenemos en cuenta que en estos establecimientos permanecen almacenadas las mercancías que adquirimos como parte de la canasta básica y precisan del mayor resguardo, porque aunque son productos que la población recibe de manera subsidiada, para adquirirla –por lo general en el exterior– el Estado invierte millonario financiamiento.

A todo ese movimiento constructivo debe sumarse el afán por el cuidado, embellecimiento, adecuado trato y de cuantas iniciativas surjan para despojar a las unidades de la dañina dejadez que tanto empaña ese accionar a favor de proteger de verdad al consumidor.

 

Opinion
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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