Educador de hoy y siempre

Foto: Damarys Bravo González

Director, director…”, así escuchamos a varios niños de la escuela primaria Manuel Alcolea Alcolea de Nueva Gerona cuando vieron a Jorge Luis Viamonte Hechavarría acercarse al aula en el receso.

“Es así todos los días –dijo Viamonte– siempre corren hacia mí para saludarme, es algo tierno. Nunca los maltrato y les exijo el cumplimiento de las tareas escolares y extraescolares. Los acompaño en todas las actividades, acampadas, días festivos, condición con la cual he ganado prestigio en la comunidad.

“Ellos me ven como un maestro y amigo, otros como abuelo. Siento con cuánto cariño y respeto me tratan. Es algo familiar y mantengo ese vínculo estrecho sin descuidar la insistencia en el cuidado y protección en sus derechos y deberes como pioneros.

Con humildad comenta “al salir del servicio militar en julio de 1971 me enfrenté a labores en la Agricultura como podador de plantas de cítrico y luego pasé con 19 años un curso de maestro emergente.

“Me empeño en transmitir a los jóvenes de hoy ese amor al sector educacional. Siento regocijo cuando mis alumnos me piden que no me vaya, pero en febrero cumplo 65 años y voy a jubilarme. Lo haré con la frente en alto y la satisfacción del deber cumplido”, señala.

El máster en Ciencias de la Educación ha trabajado en el ramo durante 45 años y como director en esa institución docente 36, cualidad que lo dota de alto prestigio y preparación como cuadro.

“En la biblioteca de la escuela hay una exposición donde están los reconocimientos recibidos, entre ellos las medallas y condecoraciones Rafael María de Mendive, Pepito Tey, Orden Frank País, Por la educación cubana y el Sello 70 Aniversario de la Central de trabajadores de Cuba”, dijo emocionado.

“Todo cuanto hacemos aquí lo socializamos con la comunidad. Constituye un placer para mí haber merecido la escuela el Premio del Barrio, otorgado por la dirección nacional de los Comité de Defensa de la Revolución”, resalta.

Mientras conversamos percibo en sus ojos una mezcla de alegría y  nostalgia que lo delata y al preguntarle, expresa: “Estoy orgulloso porque al comenzar en este plantel como director era la de más bajos resultados en el proceso docente educativo, pero es un logro llegar a vanguardia nacional y mantener por años esa categoría.

“Siento melancolía de retirarme, es que mi estado de salud no me permite continuar. No obstante –aclaró– valoro la importancia de tantos años a esa obra maravillosa de la Educación.

Expresa sentirse orgulloso de su colectivo, con un claustro de 36 educadores, de ellos seis con categoría de Máster en ciencias de la educación; 16 Licenciados en educación primaria y 14 técnicos medio.

“Soy para ellos como un padre, casi la mitad lleva más de 30 años trabajando aquí conmigo. He incidido en la formación y preparación de generaciones de maestros, tanto en los adiestramientos como en las actividades metodológicas, esenciales para el desarrollo técnico que luego repercute en la calidad de las clases y en los resultados docentes”, confiesa este educador que aunque se jubile, a decir verdad, nunca dejará de serlo.

Educación Isla de la Juventud
Damarys Bravo González
Damarys Bravo González

Especialista de Posgrado en Educación Superior. Licenciada en Literatura y Español en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud

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