Coquetear con la muerte no tiene sentido, máxime si ese acto irracional puede arrastrarle al abismo de una pandemia como la del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).
Coquetear con la muerte no tiene sentido, máxime si ese acto irracional puede arrastrarle al abismo de una pandemia como la del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).