¡Otro día casi a oscuras!, de las veinticuatro horas solo seis con esa luz convertida casi en milagro. Para nosotros los pineros ha sido un golpe muy duro, pero muy duro; nos parecían lejanas esas historias contadas por familiares, colegas y amigos de otras provincias del país, donde apenas llega el fluido eléctrico.

