
Sonrisas pícaras delatan la presencia de memorias compartidas. Abrazos, porque nunca sobran; intercambio de miradas cómplices y alguna que otra lágrima también asoman entre los presentes.
40 años después de haber iniciado un “asalto” a esta Isla que los vio dejar de ser niños para convertirse en hombres y mujeres, en mejores seres humanos llegan ellos, de Mozambique, Namibia, Nicaragua, Ghana, el Congo y muchas otras regiones para dar sentido a la palabra que no necesita ser pronunciada pues aún en el silencio se escucha su “gracias”.
La gala cultural que presenciaron no solo ex profesores y alumnos de la educación internacionalista, sino todo el pueblo pinero, se resume en historia, en raíces.
Desde el momento exacto de su llegada, revivida a través de videos hasta los bailes y cantos tradicionales, todo estuvo presente, por ello no faltó el homenaje a Fidel, el ejemplo eterno de solidaridad y altruismo que hizo realidad el sueño que muchos veían distante.
Con el convencimiento de que estas muchachas y muchachos serían la vanguardia de naciones empobrecidas sus dirigentes los confiaron a esta Patria que no los defraudó. Nadie podía quedar por debajo de las esperanzas en ellos depositada y hoy se erigen como profesionales, padres y personas orgullosas de su paso por uno de los procesos más fecundos de la epopeya cubana.
A ritmo de un “Cuba que linda es Cuba”, entre tambores y trajes coloridos, entre cubanos de nacimiento y otros de corazón, la noche cerraba su capítulo dejando en todos un sentimiento indiscutible de hermandad.


Otros artículos del autor:
- None Found