Salida de EE.UU. de la OMS pone en riesgo la salud global

Estados Unidos concretó su salida formal de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión anunciada por el presidente Donald Trump el primer día de su segundo mandato en 2025.

El retiro de EEUU se produce a pesar de que el país adeuda aproximadamente 278 millones de dólares en contribuciones correspondientes a los años 2024 y 2025, un requisito pendiente para una separación conforme a la ley estadounidense.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó esta decisión como un grave error. “Espero que Estados Unidos recapacite y se reincorpore. Retirarse de la OMS es una pérdida para EE.UU. y para el resto del mundo”, afirmó, subrayando que “Estados Unidos no estará a salvo si el resto del mundo no está a salvo”.

Una salida con un vacío legal y financiero

El proceso de salida está marcado por controversias jurídicas, la legislación de EEUU exige un preaviso de un año y el pago completo de todas las cuotas pendientes antes de retirarse.

Aunque el aviso se dio, el pago de la deuda de unos 278 millones de dólares permanece en el aire, generando dudas sobre la validez plena de la separación formal.

La OMS confirmó que Estados Unidos no ha saldado las contribuciones de los dos últimos años y que el tema, junto con la salida de Argentina, será discutido por su consejo ejecutivo en febrero.

Consecuencias inmediatas: recortes y reducción de capacidades

La partida del que fue históricamente su mayor financiador, aportando alrededor del 18% de su presupuesto global, ha desatado una crisis interna en la agencia de la ONU. Para ajustarse a la nueva realidad, la OMS ha implementado recortes drásticos:

Reducción a la mitad de su equipo directivo.
Recortes presupuestales en toda la organización.
Despido de una cuarta parte del personal a mediados de este año.

Estas medidas reflejan el impacto material inmediato de la decisión política estadounidense.

Un riesgo para la salud pública global

Expertos en salud pública advierten que las consecuencias van más allá de las finanzas. La OMS es el organismo central para coordinar la respuesta global a pandemias, compartir conocimiento técnico, detectar brotes y facilitar la distribución de vacunas.

“Provoca un vacío y nos incapacita para coordinarnos a escala global. Las enfermedades infecciosas no respetan límites geográficos”, afirmó el doctor Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Salud Pública.

La colaboración técnica entre EE.UU. y la OMS continúa en un limbo. Aunque han mantenido contacto durante el año de preaviso, no está claro cómo funcionará el intercambio de información vital y la coordinación en futuras emergencias sanitarias. Kelly Henning, de Bloomberg Philanthropies, resumió el peligro: “Podría debilitar los sistemas en los que el mundo confía para detectar, prevenir y responder a las amenazas sanitarias”.

La salida de Estados Unidos de la OMS representa un punto de inflexión. No solo debilita financiera y operativamente a la principal agencia de salud mundial, sino que también aisla a la propia nación norteamericana del sistema de alerta y respuesta colectiva frente a las amenazas sanitarias del futuro.

Otros artículos del autor:

Política
Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *