
Superando por primera vez en décadas a los accidentes automovilísticos, las lesiones por arma de fuego se mantienen hoy como la principal causa de muerte entre niños y adolescentes de uno a 17 años en Estados Unidos.
Los datos aparecen en publicaciones de prensa al hacer valoraciones de algunos indicadores como la violencia en la sociedad estadounidense. Para no pocos críticos las lesiones por armas de fuego no deberían ser causa de decesos en la población infantil y señalan que tragedias de ese tipo son prevenibles con leyes efectivas de control de esos artefactos.
Estudios divulgados en JAMA Pediatrics confirman precisamente que miles de menores han perdido la vida por heridas de bala en los últimos años, en especial en estados donde se flexibilizaron las leyes de armas.
Según, organizaciones de salud pública los riesgos están asociados a un aumento en la disponibilidad y portación de armas; cambios en políticas estatales que han reducido restricciones; incremento en homicidios y suicidios con armas entre jóvenes, y la persistencia de prácticas inseguras de almacenamiento en hogares con armas.
Para los expertos, más allá de las cifras, el fenómeno refleja un problema de salud pública profundo.
En junio de 2024, el entonces cirujano general de Estados Unidos, doctor Vivek Murthy, declaró en un anuncio histórico que la violencia con armas de fuego constituía una crisis de salud pública en la nación.
Murthy advirtió que la violencia armada representa una “seria amenaza para la salud y el bienestar de nuestro país”, que no sólo tiene un costo físico grave, sino también mental. Esa fue la primera vez que el principal organismo de salud pública del gobierno se centraba en la cuestión de las armas.
“Como médico, he visto de cerca las consecuencias de la violencia con armas de fuego en las vidas de los pacientes que he atendido a lo largo de los años”, dijo. “Estos son mamás y papás, hijos e hijas, a todos los cuales les robaron su salud física y mental mediante actos de violencia sin sentido”, indicó Murthy en un video publicado este martes en su cuenta en la red social X.
Mientras evaluaba el comportamiento del fenómeno advirtió que quizás lo más discordante de todo sea el efecto de la violencia armada en los niños: desde 2020, ha sido la causa número uno de muerte entre niños y adolescentes, superando a los accidentes automovilísticos, las sobredosis de drogas o el cáncer, subrayó.
La Asociación Nacional del Rifle, una organización que defiende el derecho de los ciudadanos de este país a portar armas, se opuso a esta declaración. En aquel momento Randy Kozuch, director ejecutivo del Instituto de Acción Legislativa del grupo, su brazo de cabildeo, culpó a la administración de turno entonces en la Casa Blanca de los problemas.
Se trata de “una extensión de la guerra de la Administración (de Joe) Biden contra los propietarios de armas que respetan la ley”, dijo en un comunicado en la propia plataforma en Internet.
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