
Isla de la Juventud enfrenta un doble desafío: aprovechar sus potencialidades y, al mismo tiempo, superar la burocracia y la dependencia de soluciones externas.
La XXIII Sesión Ordinaria de la Asamblea Municipal del Poder Popular en la segunda ínsula cubana correspondiente al XVIII Período de Mandato dejó claro un mensaje: no hay tiempo para repetir esquemas, el autoabastecimiento, la soberanía alimentaria y la transición energética no son retórica, sino una necesidad inmediata.

Adiel Morera Macías, desde su función como intendente, convocó a un pacto de trabajo enfocado en un cambio de mentalidad que demande responsabilidad directa de los presidentes de consejos populares y de cada actor económico.
El ejemplo de la panadería que logra extender la harina con alternativas más allá de lo previsto resume la idea central: resolver desde la demarcación, con creatividad y compromiso comunitario.
Refuerza esa visión la estrategia de desarrollo municipal presentada por Carlos Díaz González, director de Desarrollo, quien precisó a los delegados que no se trata de planes aislados, sino de un sistema integrado con presupuesto, economía y programa de gobierno.
Seis líneas estratégicas marcan el rumbo: producción sostenible de alimentos, formación de capacidades, industria local y rescate potencialidades, internacionalización del municipio, transición energética y programas sociales y de servicio.
Para el corriente año, la novedad estará en que las circunscripciones y consejos populares serán protagonistas, aportando propuestas y análisis desde la base, enfatizó.

Rafael Ernesto Licea Mojena, primer secretario del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba, añadió que el corriente año se inició en un contexto internacional complejo, pero la respuesta popular ha sido de unidad y reafirmación revolucionaria.
Esa motivación se traduce en cinco prioridades: defensa de la patria, transformación energética, incremento de ingresos y exportaciones, producción de alimentos y calidad de los servicios, todas requieren disciplina, control y participación comunitaria, afirmó el dirigente político.
El llamado a cambiar mentalidades, comunicar con transparencia y actuar con rapidez resume la urgencia de este momento.
Los pineros tienen reservas y capacidad, pero el éxito dependerá de que cada demarcación asuma su responsabilidad y convierta las palabras en hechos.
