Los agarraron con las manos (asesinas) en la masa, como afirma el dicho, cuando se proponían emprender sus macabros planes terroristas mayores contra la pacífica y solidaria Cuba.

A pesar de que los agresores venidos en lancha rápida desde el norte duplicaban en número a los defensores de la Patria en aguas territoriales cubanas de la costa norte en Cayo Falcones, municipio Corralillo, en Villa Clara, apenas cinco combatientes de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior abatieron a cuatro de los que intentaban infiltrarse, hirieron a seis, que hoy reciben atención médica, y frustraron las acciones terroristas que se proponían, ya confesadas en las investigaciones.
Inolvidable lección para los invasores, que también aventajaban en armamento -con fusiles de asalto, mirillas telescópicas y explosivos- a nuestros patriotas, quienes en otra prueba de coraje y dignidad neutralizaron por completo a esos mercenarios a una milla náutica al noreste del canalizo El Pino en el referido lugar y les impidieron acometer la tarea al servicio del gobierno de EE. UU.
¿De dónde sacaron las armas, quién ordenó, promovió o financió ese grupo que transportaba la lancha rápida con matrícula FL7726SH de Florida, para qué planearon al enviado desde los Estados Unidos antes -Duniel Hernández Santos, también capturado y confeso- para garantizar en territorio nacional la recepción de la infiltración armada?, son algunas de las preguntas que habría que hacer a quienes desde el norteño país nos cuestionan haber actuado en defensa de la soberanía y desacreditar la respuesta de nuestros combatientes, tras ser atacados cobardemente cuando se acercaron para identificar a los intrusos.
Enseguida el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, salió a rechazar lo innegable: que su gobierno no tenía nada que ver (en la nueva provocación contra Cuba), además de amenazar con responder.
También salieron congresistas de la mafia cubanoamericana alentando a no confiar en el limpio proceder de Cuba, a desviar la atención y a convertir a sus terroristas en “héroes de la libertad”.
Asombra y ofende la ligereza y doble racero con que la BBC y otros medios tratan el tema: “Cuba dice” que sus agentes costeros mataron a cuatro tripulantes en una lancha civil de EE. UU. con “presuntos” infiltrados con fines terroristas, sin afirmarlo ellos, sino Cuba, para no contradecir al amo.
Así satanizan al país asaltado y víctima, además, del genocidio económico de más de 60 años que ahora llevan al extremo del cerco petrolero, que da un giro comercial tras el fallo del Tribunal Supremo que no autoriza al presidente Trump a imponer aranceles como los establecidos en enero a países que enviaran petróleo a Cuba, pero no supone levantar las medidas en su contra, pues siguen las facultades para controlar el tráfico marítimo y mantienen la estructura legal para seguir su máxima presión.
Con sus tumbos y reveces, estos no son hechos aislados, sino las más recientes agresiones del largo historial que incluye cientos de intentos de asesinatos a Fidel, invasiones derrotadas, violencia, secuestros, sabotajes, muertos, heridos y ataques cibernéticos en redes y guerra sicológica…
“Todos los participantes -como precisa el Minint- son cubanos residentes en los Estados Unidos. La mayoría de ellos con un historial conocido de actividad delictiva y violenta, incluidos Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez que aparecen en la Lista Nacional de personas y entidades que en virtud de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del derecho internacional y del ordenamiento jurídico cubano, han sido sometidas a investigaciones penales y se encuentran buscadas por las autoridades cubanas, a partir de su implicación en la promoción, planificación, organización, financiamiento, apoyo o comisión de acciones materializadas en el territorio nacional o en otros países, en función de actos de terrorismo”.
Tras frustrarse el intento de incursión de la embarcación estadounidense, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel no solo reiteró que su país “no agrede, ni amenaza”, sino que también reconoció el derecho al uso de la legítima defensa frente a “agresiones terroristas y mercenarias”.
Así responderemos siempre los cubanos con firmeza y confiados en la victoria en cualquier terreno para hacer añicos al enemigo.
