
La versión oficial de una “angustia médica” se desmoronó. Un médico forense determinó que la muerte de Geraldo Lunas Campos, migrante cubano detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas, fue un homicidio, según informó la agencia Associated Press.
La autopsia contradice la versión oficial del ICE
El informe forense detalla que el hombre de 55 años murió por asfixia causada por compresión del cuello y el torso. El cuerpo presentaba signos de forcejeo, con abrasiones en el pecho y las rodillas, además de hemorragias en el cuello.
Días antes, ICE había informado escuetamente que Lunas Campos falleció tras experimentar “angustia médica”, sin aportar detalles sobre sus últimos momentos bajo custodia federal.
Detención, traslado y un historial usado como coartada
Lunas Campos fue arrestado en julio en Rochester, Nueva York, durante una operación migratoria, y trasladado en septiembre a la instalación de Camp East Montana, en El Paso, Texas.
ICE subrayó en su comunicado que el detenido acumulaba antecedentes penales, incluyendo delitos graves. Un recurso discursivo habitual: enumerar condenas para deshumanizar a la víctima y desplazar el foco del deber del Estado de garantizar la vida de toda persona bajo custodia.
Tres muertes recientes en la misma instalación
La muerte de Lunas Campos no es un hecho aislado. Al menos tres personas detenidas han muerto recientemente en Camp East Montana:
Francisco Gaspar-Andres, guatemalteco de 48 años, falleció el 3 de diciembre tras múltiples episodios médicos y un deterioro progresivo de su salud.
Victor Manuel Díaz, nicaragüense de 36 años, fue hallado inconsciente el 14 de enero. ICE calificó el caso como un “presunto suicidio”, aún bajo investigación.
Denuncias políticas y reclamos por condiciones “inhumanas”
La congresista demócrata por Texas, Veronica Escobar, advirtió en una carta dirigida al Departamento de Seguridad Nacional que las condiciones del centro son “peligrosas e inhumanas”, citando problemas de higiene, seguridad y atención médica.
La ACLU de Texas fue aún más contundente: afirmó que la muerte de Lunas Campos forma parte de un “patrón más amplio de violencia y abuso sin control por parte de ICE”, y reiteró su pedido de cierre de la instalación.
La defensa oficial y un modelo que se expande
Desde el Departamento de Seguridad Nacional, la vicesecretaria Tricia McLaughlin rechazó cualquier señalamiento sobre condiciones inhumanas, asegurando que los centros brindan “atención médica integral” y calificando la asistencia como “la mejor que muchas personas han recibido en su vida”.
Mientras tanto, Camp East Montana —una instalación de carpas dentro de Fort Bliss— se encamina a convertirse en el mayor centro de detención migratoria del país. Costará 1.200 millones de dólares y será operado por un contratista privado.
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