La Patria, una opción colectiva

Escribir las pautas a seguir en nuestras vidas, significa añadir sueños, pero también principios, valores y sentimientos asociados a nuestra cultura y formación personal, donde la definición de Patria alcanza el lugar que, lamentablemente, para algunos no representa ni dignidad, ni autodeterminación.

Redacción digital

Manifestarse sobre este tópico en espacios físicos o digitales, va más allá, como es derecho de todos, de disentir con o sin argumentos cuando se desdoblan intereses y sentimientos muy alejados de lo que fue aprendido en este suelo que los vio nacer, apelando a la politiquería barata, el populismo y el flojo anexionismo e inclinando la balanza a su favor y de espaldas a un pueblo siempre decidido a vencer.

José Martí y Máximo Gómez cuando firmaron lo que se conoció como el Manifiesto de Montecristi este planteaba que…”Cuba vuelve a la guerra con un pueblo democrático y culto, conocedor de su derecho y del ajeno…” Una firme posición que dos siglos después sostiene la nación cubana ante las amenazas del imperio, de incluso agredirnos militarmente en medio de la escalada que sufre ya el mundo en naciones como Irán, con lo cual el concepto de Patria se engrandece y multiplica en este caimán del Caribe.

Muchas versiones murmuran los confundidos y los no tanto, de lo que podría ocurrir si somos sumados como una estrella más a la bandera del águila imperial. Risible, no la amenaza latente que nos obliga a seguir alertas, sino el comportamiento de algunos que ya debaten sobre la amplia bonanza que alcanzarían con otro modelo económico, el capitalista, claro.

¿Ilusos o confundidos? Ahí están los ejemplos desperdigados por todo el globo terráqueo de cómo la gritada democracia vendida, acaba no solo con el concepto con el cual inicia este comentario, sino que lo mancilla, transforma hasta llegar a extinguirlo y su esencia es arrastrada por el húmedo viento de una corriente cargada de sangre y lágrimas.

La Patria, adquiere una amplia significación que ya traspasa fronteras y prevalece en corazones y motivaciones de cada persona; no es solo el pedazo de tierra que abarca nuestra geografía, sino el enlace emocional y cultural que formamos con nuestro entorno.

El Apóstol lo dejó escrito para todas las generaciones: “Patria es humanidad”. El amor a la Patria lo vivimos a diario, en la defensa de la vergüenza y realidad del pueblo.

Es el trascendente acto de intransigencia y de no rendirnos ante los peligros que se ciernen sobre nosotros y respeto profundo por las tradiciones que nos definen como cubanos. El amor a la Patria se manifiesta más que en un sentimiento; en la fuerza que invade nuestra existencia y nos incita a ser fieles a nuestra identidad.

Trabajar juntos y querer el bien de todos. Es rechazar una injerencia extranjera que solo constituye una amenaza ya demostrada en la historia, prevaleciendo la importancia de fortalecer la unidad como país, defender la soberanía y autodeterminación que disfrutamos. Claro que hay muchos retos internos aún no vencidos y grandes desacuerdos y contradicciones entre unos u otros, que reclaman un punto de vista diferente, donde debe prevalecer el respeto mutuo en la búsqueda de respuestas y soluciones. Resolver cada discrepancia de la mejor forma, sin perder nunca la esencia de lo que somos es esencial para construir la sociedad que soñamos: justa, inclusiva y próspera para todos. Promoviendo la comprensión y la empatía.

La defensa de esta tierra y resolver nuestros problemas internos es la prioridad. En cada paso que damos, sueño y nuevo desafío, la Patria y el pensamiento de país es la brújula que debe guiarnos y no abrazar ideas imperialistas y de anexión que nos alejan de la propia existencia.

 (*) Colaborador

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Isla de la Juventud Opinión
Jorge Luis Rodríguez Pérez
Jorge Luis Rodríguez Pérez

Presidente de la Asociación de Comunicadores Sociales MEIJ

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