La producción de carbón vegetal para garantizar la cocción de los alimentos en hogares, instituciones y entidades pineros se ha convertido en la principal alternativa para mitigar la compleja situación existente en la actualidad con la poca disponibilidad de gas licuado y las dificultades con la generación de energía eléctrica.

Varias han sido las entidades del Municipio que se han sumado a esta iniciativa y hoy están inmersas en la producción de este elemento aprovechando su patrimonio forestal y las extensas áreas cubiertas de marabú que pueblan los campos del territorio.
En tal sentido, un colectivo que se caracteriza por el orden y la disciplina férrea ha reaccionado con rapidez ante la actual coyuntura y ya varios de sus trabajadores han sido beneficiados con este recurso como una vía de apoyo a la atención al hombre.
Se trata del Sector Militar Especial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Far) Isla de la Juventud donde hasta el momento según precisó el teniente coronel Yoani Mangana Armas, jefe de Preparación Combativa del Sector Militar, han sido beneficiados 148 compañeros entre oficiales y trabajadores civiles de ese mando.
“Por una indicación de la jefatura del Sector Militar –explicó Mangana Armas– se nos dio la tarea de conformar en primer lugar una brigada de combatientes y decidimos escoger a muchachos con experiencia acumulada en estas labores. Aprovechamos el marabú de las áreas aledañas a nuestra unidad militar para montar los hornos y con los cuatro primeros hemos logrado satisfacer las necesidades de 148 compañeros.

“En un primer momento priorizamos a las mujeres y luego le hemos llegado a otros oficiales y trabajadores civiles, en lo principal a aquellos con más necesidad de este recurso. De igual manera satisfacemos la demanda de la hotelera donde permanecen oficiales albergados y también proveemos a nuestra Casa de Oficiales donde precisamente los oficiales y trabajadores civiles reciben atención.
“Como se puede apreciar creamos una serie de condiciones rústicas en el lugar para que los muchachos puedan permanecer aquí, dormir y velar que los hornos no se quemen. Contamos en estos momentos con dos brigadas fijas que son las encargadas de asesorar al resto de los grupos conformados por las diferentes unidades, además de montar, cuidar y velar por la quema de los hornos”.

Detalló el teniente coronel que en este instante poseen dos hornos –que serían el quinto y el sexto– que ya están quemando, uno acostado o caballo muerto como se le conoce y uno parado, mientras preparan un tercero.
“El caballo muerto debe promediar más o menos 25 sacos y el horno parado alrededor de los 15 o 20 sacos. La intención es continuar entregando a las unidades de manera regular y cuando terminemos con todo el grupo de oficiales y trabajadores civiles volveremos a dar otra vuelta. El jefe insistió en incrementar la brigada para aumentar la oferta e indicó además llegarle a un nivel de sargentos y soldados que también son parte de nuestro colectivo y trabajan a diario aquí en la producción de carbón”.
Especificó Yoani que el carbón se entrega de manera gratuita una lata, como una manera de apoyar la atención al hombre. Resaltó también que esta es una tarea que involucra a todos y se suma a la preparación combativa y la preparación para la defensa.
Respecto a las herramientas que emplean se refirió a que disponen de hachas, machetes, guatacas, cabos rústicos para la extracción del carbón, rastrillos y palas. Aún no han tenido la posibilidad de adquirir motosierras.
“He ido aprendiendo con los muchachos de Pinar del Río que sí están preparados y poseen una vasta experiencia en sus provincias. Por consiguiente los resultados han ido mejorando, el primer horno nos dio ocho sacos, el segundo de 11, el tercero de 16 y el cuarto 22. Como le decía, el caballo muerto debe promediar más o menos 25 si la quema va bien y el otro debe estar alrededor de los 15 o 20 sacos”.

El oficial destacó que los muchachos encargados de la tarea disfrutan de una atención diferenciada en relación con el personal. Precisamente Yoelvis Alián Álvarez Hernández –uno de los jóvenes vueltabajeros inmersos en la producción de carbón– habló sobre su experiencia en Pinar del Río en esta actividad rural y ratificó su respuesta positiva ante el llamado del Sector Militar para sumarse a esta nueva misión como una forma más de contribuir con el territorio y el país en un contexto difícil matizado por la escasez de recursos como el combustible.
Por su parte, el otro pinareño Ronny Zarria Gómez señaló que este es un trabajo que exige mucho esfuerzo. “Tenemos que estar despiertos por la madrugada para velar el horno porque si se descuida se puede volar. Estamos cortando la madera con hacha y machete, eso requiere bastante esfuerzo porque no hemos logrado conseguir una motosierra, pero con estas condiciones se hace. Lo importante es ayudar al sector cumpliendo con lo que nos toca”, concluyó.

Pues ya usted ve, en el Sector Militar Especial de las Far Isla de la Juventud no se quedan de brazos cruzados ante la escasez de combustibles y las vicisitudes con la generación de energía eléctrica, ellos lo tienen bien claro, aprovechar todas las alternativas al alcance de su mano para seguir avanzando y mantener la vialidad de los procesos.
