Guardabosques cierran filas ante el cerco imperial

Junto a las comunidades rurales esa tropa del Minint busca alternativas contra los incendios forestales y suple las limitaciones de combustible que impone la prohibición yanqui

Fotos: Cortesía del Cuerpo de Guardabosques

El cambio climático ha generado períodos tan severos de sequía acumulada que incluso los bosques en pie, que normalmente no son inflamables, se secan lo suficiente para arder. Así, la combinación de adversas situaciones meteorológicas, unida al impacto del aumento del bloqueo del Gobierno estadounidense contra Cuba obligan hoy a intensificar los esfuerzos contra estos fenómenos y exigen permanente vigilancia y medidas inmediatas, durante la actual campaña contra los incendios forestales que se extenderá hasta mayo próximo.
Al reflexionar en estos temas Ernesto Díaz Carter, especialista del Cuerpo de Guardabosques (CGB) del Ministerio del Interior, explica que “son diversas las medidas con que nuestro colectivo da firme y digna respuesta ante el brutal cerco petrolero impuesto por el imperio y otras amenazas, en las cuales además de consolidar la unidad revolucionaria y ratificar el repudio a esos planes agresivos, reubicamos y reorganizamos las brigadas donde ha sido necesario para suplir el combustible en el cumplimiento de muchas misiones.
“Reforzamos, asimismo, la presencia de los combatientes en las áreas de responsabilidad en la protección de los recursos naturales del bosque desde sus comunidades, junto a las cuales ampliamos el sistema de observación y detección de violaciones y siniestros mediante frecuentes patrullajes y la observación desde los puntos elevados sobre el terreno con personal encargado del rápido aviso.

Fotos: Cortesía del Cuerpo de Guardabosques

“De manera que seguimos perfeccionando nuestra labor igualmente con nuevas tecnologías –prosigue Ernesto– como el uso del sistema de detección geográfica con herramientas que permiten localizar los focos de calor, triangular la información y actuar en caso necesario con fuerzas de intervención rápida y mejores estrategias en la extinción, así como hacer mejor empleo de la técnica”.
Agrega que resulta decisivo que nuestras fuerzas bien entrenadas sean las primeros en iniciar la extinción inmediata del fuego con sus propios medios y la ayuda de la población más cercana, agrupada en brigadas de voluntarios, sin utilizar vehículos que consuman combustibles, pero más cohesionadas en esas misiones.
El resto del tiempo las brigadas especializadas y otras fuerzas
–precisa– nos dedicamos a ampliar la producción de alimentos en las áreas asignadas y poblados, donde también despliegan un intenso trabajo preventivo con los pioneros.
Sobresalen en ese quehacer comunidades como la 21 de Septiembre (la 41), Micaela Bastidas (la 27), Argelia Libre, La Victoria y la Mina de Oro, donde se realizó en enero el Ejercicio Práctico Nacional contra esos siniestros y entrenaron en cómo actuar ante un incendio de grandes proporciones, entre otras iniciativas como la participación de escolares en concursos sobre un tema que requiere, sin embargo, mayor conciencia y accionar de trabajadores y residentes.
“Esta lucha es de todos, no solo de los guardabosques, y requiere del trabajo coordinado de entidades como la Forestal, Flora y Fauna, entre otras”, insiste el especialista.
Lo paradójico es que a pesar de conocerse que las causas de los incendios en más del 90 % son de origen humano, como negligencias que pueden evitarse, aún es escasa la percepción de riesgo por la población.

Fotos: Cortesía del Cuerpo de Guardabosques

El también ingeniero forestal comentó que en lo que va de año se mantiene baja la cantidad de fuegos respecto a las adversas condiciones naturales, al no rebasar los nueve, todos sofocados, pero que afectaron 25,9 hectáreas en bosques naturales y plantados en sus áreas, por lo que llamó a cumplir las acciones para impedir su propagación como solicitar debidamente la autorización al CGB quienes hagan uso del fuego para hornos de carbón, castrar colmenas y otras labores, siempre con las medidas orientadas.
Recordó otras, entre ellas no arrojar colillas de cigarros ni fósforos encendidos o brasas en esas zonas, así como reclamar a los poseedores de tierra realizar trochas cortafuegos entre áreas boscosas y colindancias, además de rebajar el material combustible de las orillas a la redonda y mantener limpios los exteriores inmediatos a viviendas radicadas en los bosques.

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Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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