Es nuestro deber perseverar

Ahora que al mundo le ha dado por replegarse, y las acusaciones a diestra y siniestra de bloques de poder y naciones se hacen repetitivas, insustanciales y cargadas de desinformación, de la parte oprimida se va imponiendo poco a poco, como fórmula más digna e inmediata: resistir y perseverar.

Redacción Digital

Parece la opción menos ventajosa, pero esta dura realidad nos lleva a adoptar una actitud proactiva y asumir que las cosas no llegan por sí solas. Bloqueos, mentiras, engaños y manipulaciones del imperio norteamericano están amedrentando cada sueño que junto a la familia tratamos de construir en esta búsqueda constante de dar sentido a la vida.

Vivimos tiempos donde, por una cuestión de principios, elegimos mantener nuestro proyecto socialista. Lo cual significa apostar por las personas trabajadoras y resilientes, que realmente aman y sienten pasión por lo que hacen. Vecinos y amigos con una actitud positiva y asertiva, donde lo aprendido en épocas difíciles como el período especial o la covid 19, nos hizo más fuertes, nos dio confianza en nosotros mismos.

De hecho, el valor que le damos a la paz que tanto defendemos en las actuales circunstancias, se mide con el esfuerzo que invertimos para preservarla.

Desde el propio inicio de la Revolución Cubana en 1959, Fidel instó al pueblo a resistir al precio que fuera necesario ante cualquier intento de socavar nuestra soberanía. Y así ha sido, se nos ha impuesto un férreo bloqueo como el verdadero rostro de la agresión imperialista de los Estados Unidos y sus aliados.

Incluso con algunas circunstancias adversas, perseverar es condición de todos como seres sociales, aun cuando lo hagamos acompañar de hornillas de carbón e incómodos apagones, se encuentran maneras de proseguir sin esperar que las soluciones caigan “de arriba” sino con un enfoque endógeno y sostenible.

No rendirnos puede marcar una gran diferencia, despojándonos de los melancólicos del anexionismo e irradiadores de energías negativas en su tóxico andar por la vida.

Y sí, hasta cierto punto entiendo de desánimos, de abrumados, pero  prefiero seguir al lado de los que no detienen el paso, buscan alternativas, aportan y sostienen.

Múltiples muestras de apoyo y solidaridad internacional le afirman a este pueblo que quieren doblegar que la Revolución vive en muchas partes. Países como México, Rusia, China y el reciente desprendimiento de Chile, así como intelectuales, organizaciones sociales y partidos políticos de todo el mundo alzan sus voces ante la ignominia de Trump y camarilla.

Expuso hace unos días el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel que Cuba es un país de paz, que no constituye amenaza para Estados Unidos. Sin embargo, el apretón de tuerca de finales de enero nos ha puesto, al pueblo que dicen querer traer “libertad”, a padecer más vicisitudes en el día a día. ¿Cómo se entiende eso?

(*) Colaborador

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Isla de la Juventud Opinión
Jorge Luis Rodríguez Pérez
Jorge Luis Rodríguez Pérez

Presidente de la Asociación de Comunicadores Sociales MEIJ

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