¿Qué le está pasando a nuestro planeta? Es la pregunta que se hacen muchos, porque pese a que apenas ha transcurrido la mitad del 2025 este ya se perfila como un año de crisis ambiental global.
Incendios, inundaciones, olas de calor y heladas han desatado una temporada de desastres simultáneos que elevan las alarmas sobre el rumbo del planeta. La pregunta ya no es si el cambio climático existe, si no cuánto más podremos resistir.
Mientras en Asia arde el bosque mediterráneo sirio, América del Norte enfrenta lluvias apocalípticas y Europa muere de calor, el hemisferio sur tiembla bajo heladas inesperadas.
El desequilibrio climático no solo se ha globalizado: ahora ocurre de forma simultánea y con fenómenos extremos que están dejando sin capacidad de reacción a los sistemas de emergencia.
Siria en llamas: un país entre el fuego y las minas
Los incendios en Siria no son un accidente aislado. Más de 14.000 hectáreas arden sin control en Latakia, en un país ya devastado por años de guerra. El fuego avanza impulsado por vientos secos y temperaturas récord. En medio del humo, la tierra estalla: las minas remanentes del conflicto convierten cada foco en una trampa mortal.
Los incendios en Siria no son un accidente aislado, más de 14.000 hectáreas han ardido sin control durante más de una semana en Latakia, en un país ya devastado por años de guerra. Aunque los equipos de emergencia han logrado reducir algunos focos, el fuego sigue avanzando, alimentado por vientos intensos y el terreno montañoso.
En medio de las llamas y del humo espeso, la tierra estalla: las minas remanentes del conflicto convierten cada foco en una trampa mortal.
Bomberos, junto con el apoyo aéreo de Türkiye, Jordania y Líbano, intensificaron este miércoles las labores de contención. Según los Cascos Blancos, ahora parte del nuevo gobierno sirio, se trabaja en crear cortafuegos con maquinaria pesada para proteger áreas verdes aún intactas.
Los esfuerzos coordinados han empezado a dar resultados, pese a la magnitud del desastre que ya ha afectado a más de 8.500 personas, según datos de la Dirección General de Protección Civil Europea.
Inundaciones en Texas: tragedia en medio de la celebración
En Estados Unidos, el 4 de julio fue más tragedia que celebración. Las inundaciones en Texas dejaron al menos 119 muertos —contabilizados hasta hoy— y más de 160 desaparecidos en pocas horas. El río Guadalupe subió ocho metros en menos de 45 minutos.
Una pared de agua se llevó casas, puentes y vidas, en este drama, ni la tecnología ni los sistemas de alerta bastaron.
Europa bajo el calor extremo y muertes silenciosas
El mismo cielo que inunda Texas, abrasa Europa. Portugal alcanzó los 46,6 °C y ciudades como Barcelona o Madrid rompieron sus propios récords de mortalidad por calor.
Las olas de calor en Europa ya no son solo un fenómeno estacional: son asesinas silenciosas. Un estudio publicado este miércoles por científicos británicos del Imperial College de Londres y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical atribuye al calentamiento global al menos 2.300 muertes prematuras ocurridas entre el 23 de junio y el 2 de julio de 2025, tras analizar datos en 12 grandes ciudades europeas.
Ola de frío en América Latina: el sur también sufre
El sur global no escapa a esta espiral, mientras Europa se derrite, una intensa ola de frío polar recorre América Latina. Países como Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Perú enfrentan temperaturas bajo cero y fuertes heladas.
En la Patagonia argentina se registraron mínimas históricas de hasta -15 °C, mientras que en ciudades como Buenos Aires se activaron protocolos para asistir a personas en situación de calle.
Las autoridades en Chile declararon alerta preventiva en las regiones del sur por posibles cortes eléctricos y afectaciones al transporte. Bolivia y Perú reportaron intensas nevadas en zonas altas, con cierres de vías, suspensión de clases y alertas por hipotermia.
Según los expertos, este fenómeno responde a una intensificación de los vientos polares desde la Antártida. El caos climático también congela: lo que antes era “inusual”, hoy es tendencia.
Entre extremos opuestos, el hambre avanza. La prolongada sequía que afecta África desde 2023, amenaza a 90 millones de personas.
El punto de no retorno se acerca
Nada de esto es casual, el año 2024 fue el más cálido de la historia, con una temperatura media 1,55 °C por encima de la era preindustrial, y los expertos predicen que 2025 será el segundo año consecutivo en superar ese umbral.
La comunidad científica advierte que la frecuencia de estos eventos extremos coincidentes aumentará. Nos acercamos a un punto de no retorno, si la temperatura global sigue subiendo, viviremos en un mundo donde el caos climático será la norma.
El desequilibrio climático ha roto el equilibrio geográfico de la catástrofe.
La adaptación ya no es una opción, es una urgencia. Los Gobiernos deben invertir en infraestructura resiliente, sistemas de alerta, educación ambiental y transición energética. Cada país debe asumir su cuota de responsabilidad.
Ya no es suficiente reaccionar: hay que prevenir.
Este 2025 nos está dejando una lección: lo que antes parecía exagerado, hoy es insuficiente. Las respuestas tibias frente a un planeta en llamas nos llevarán directo al colapso.
Las olas de calor en Europa, los incendios en Siria, las inundaciones en Texas y las heladas en el sur nos gritan lo mismo: actuar o desaparecer.
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