
Miguel Díaz-Canel, Presidente de Cuba, calificó hoy como un acto de terrorismo de Estado la agresión militar perpetrada esta madrugada por el gobierno de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de su homólogo en ese país sudamericano, Nicolás Maduro Moros.
Díaz-Canel aseguró que la acción armada constituye un asalto criminal contra nuestra América, como Zona de Paz; una violación de la soberanía de una nación que es símbolo de independencia, dignidad y solidaridad, y un ataque inaceptable al Derecho Internacional.
La amenaza no es solo para Venezuela, sino contra la humanidad entera, y se sustenta en la falaz doctrina de la paz por medio de la fuerza, advirtió el mandatario cubano al intervenir en el acto de condena a la agresión y en respaldo al presidente venezolano.
Por su importancia, la Agencia Cubana de Noticias transmite a continuación, íntegramente, el texto del discurso pronunciado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en el acto, efectuado en la capitalina Tribuna Antimperialista José Martí.
Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto de condena a la agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela y como respaldo a su legítimo presidente Nicolás Maduro Moros y la Fusión Popular, Militar y Policial, celebrado en la Tribuna Antimperialista José Martí, el 3 de enero de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”
(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo genocida, inmoral y fascista! (Exclamaciones de: “¡Abajo!”)
Hermanos de Venezuela y de toda nuestra América;
Ciudadanos del mundo;
Hermano Maneiro, Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba;
Compatriotas:
Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, analizando el peligroso comportamiento del imperialismo en su depredador avance sobre naciones independientes de Oriente Medio, dijo hace más de veinte años:
“Nunca todas la naciones del mundo se vieron sometidas al poder y los caprichos de quienes dirigen una superpotencia con un poder al parecer sin límites, de cuya filosofía e ideas políticas y nociones de ética nadie tiene la más mínima idea. Sus decisiones son prácticamente impredecibles e inapelables. La fuerza y la capacidad de destruir y matar parecen estar presentes en cada uno de sus pronunciamientos”.
Parecen dichas esas palabras para calificar hoy el brutal y alevoso ataque de fuerzas militares norteamericanas contra Venezuela y el inaceptable, vulgar y bárbaro secuestro de nuestro hermano el presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores (Aplausos).
Cuba condena y denuncia esas acciones como un acto de terrorismo de Estado; un asalto criminal contra nuestra América, Zona de Paz; una violación de la soberanía de una nación que es símbolo de independencia, dignidad y solidaridad, y un ataque inaceptable al Derecho Internacional.
¡No, señores imperialistas, este no es su patio trasero, ni territorio en disputa! ¡No aceptamos ni reconocemos la Doctrina Monroe, ni reyes ni emperadores trasnochados! ¡La tierra de Bolívar es sagrada, y un ataque a sus hijos es un ataque a todos los hijos dignos de nuestra América! (Aplausos.)
Y como referenció Abel, por Venezuela, y por supuesto también por Cuba, estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre, ¡hasta nuestra propia vida, pero a un precio muy caro! (Aplausos.)
Solo puede llamarse cobarde, criminal y alevoso el ataque de madrugada a un pueblo pacífico y noble.
Y es un acto de terrorismo de Estado, en tanto se ejerce de modo arbitrario y abusando de su supremacía militar, por mandato de un jefe extranjero, como una expresión inequívoca de fascismo o, mejor dicho, del neofascismo que se pretende imponer e instaurar sobre la humanidad toda en estos convulsos tiempos.
Por eso la amenaza no es solo para Venezuela, la amenaza es contra la humanidad entera. Y se sustenta en la falaz doctrina de la “paz por medio de la fuerza”.
Este acto de terrorismo de Estado que acaba de ocurrir en Venezuela es un atropello escandaloso a las normas del Derecho Internacional: la agresión militar a una nación de paz, que en nada amenaza a Estados Unidos, y el secuestro de un Presidente legítimo electo soberanamente por su pueblo. ¡Eso indigna y por eso aquí estamos los indignados!
No puede haber silencio ni aceptación de ese acto de terrorismo de Estado, solo comparable con los crímenes contra la humanidad que comete el sionismo israelí en la Franja de Gaza (Aplausos).
Esta madrugada hemos sido testigos de una escalofriante confirmación: el aspirante más ferviente al Nobel de la Paz es en realidad la mayor amenaza a la paz del continente (Aplausos). Su artero ataque a Venezuela rompe con la estabilidad que ha caracterizado durante años a nuestra región latinoamericana y caribeña.
Quienes celebran el acto terrorista y fascista, como explicaba Gerardo, que acaba de cometer Estados Unidos sobre una nación soberana del continente solo pueden hacerlo desde el odio que les nubla el juicio. Nadie mínimamente informado puede ignorar ni subestimar las graves implicaciones de tales actos criminales para la paz regional y mundial.
Por eso urge que la comunidad internacional se movilice, se articule, se coordine en la denuncia de este flagrante acto de terrorismo de Estado y del ilegal, inmoral, delictivo secuestro de un Presidente legítimo para propiciar un cambio de régimen, como si alguien ajeno al pueblo venezolano tuviera ese derecho.
El objetivo no es nuestro hermano Maduro, no son los militares venezolanos, no es ni siquiera la falaz narrativa del narcotráfico que sostuvieron con absoluto cinismo durante semanas y meses bandidos de la peor especie como Marco Rubio. El muy oscuro objeto del deseo imperialista es el petróleo venezolano, son las tierras y los recursos naturales de Venezuela.
Solo los cínicos y los cobardes pueden cerrar ojos y oídos a las declaraciones de Trump y sus secuaces, que hace apenas días reconocieron, sin avergonzarse para nada, que lo que buscan son las riquezas de Venezuela, riquezas que les ha prometido abiertamente y sin límites la candidata del imperio, y ya por ahí hoy andan las noticias de que la van a apoyar para que sea la presidenta de Venezuela.
El objetivo es también apagar ese bastión de resistencia al imperialismo y de defensa de la integración regional que es la Revolución Bolivariana desde la llegada del Comandante Chávez a la presidencia de la heroica nación.
La Revolución Bolivariana ha demostrado ser un proceso de masas, de hondas raíces populares, que no tenemos dudas de que saldrán a defender su soberanía, su democracia y a su Presidente, como lo hicieron en abril del 2002 ante el golpe de Estado instigado también por el imperio estadounidense, el que nunca ha abandonado el intento de apropiarse de su petróleo (Aplausos).
¡Estados Unidos no tiene autoridad moral ni legal de ningún tipo para sacar de su país por la fuerza al Presidente venezolano! ¡Pero Estados Unidos sí es el responsable ante el mundo de la integridad física de Maduro! (Aplausos.)
Nos sumamos al llamado de las autoridades venezolanas que exigen una prueba de fe de vida de Maduro y de Cilia.
Llevan meses tejiendo la falsa acusación de narcoterrorista contra el Gobierno venezolano y han sido incapaces de presentar una sola prueba que lo evidencie. No lo han hecho porque no existen tales pruebas, porque no existen tales prácticas, porque todo responde a un hilo narrativo que busca justificar este indignante acto de terrorismo de Estado que acaban de cometer.
Desde sus propias agencias federales, analistas e investigadores estadounidenses han estado ofreciendo opiniones e informaciones que desestiman el falso relato del narcoterrorismo, que echan por tierra esas acusaciones contra Venezuela y contra su Presidente.
Indigna mucho que a Trump, Rubio y sus secuaces no les importe la verdad. ¡Los que debían ser condenados por un tribunal internacional antifascista son ellos! (Aplausos.)
Los fascistas que están hoy en el poder en Estados Unidos aprendieron muy bien de sus referentes nazis el principio goebbeliano de que una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad. Pero la verdad se impondrá y los pueblos la defenderán como en el pasado vencieron y derrotaron al fascismo hitleriano.
Ni el pueblo venezolano ni el pueblo estadounidense ni la comunidad internacional creen la sarta de mentiras que han venido construyendo.
¡No son tiempos de medias tintas, son tiempos de definiciones y de tomar partido frente al fascismo y la barbarie imperial! (Aplausos.)
¡A cerrar filas, pueblos de América, no dejemos pasar al gigante de las siete leguas!
No olvidemos lo que advirtió el Che Guevara hace seis décadas: “…en el imperialismo no se puede confiar, pero ni tantico así” (Aplausos).
Nicolás y Cilia son de Venezuela, y deben ser devueltos al pueblo de Venezuela que eligió y reclama a su legítimo Presidente (Aplausos).
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones de: “¡Abajo!”)
¡El pueblo unido jamás será vencido! (Exclamaciones de: “¡El pueblo unido jamás será vencido!”)
¡Cuba y Venezuela, unidos vencerán! (Exclamaciones de: “¡Cuba y Venezuela, una sola bandera!”)
¡Patria o Muerte!
¡Socialismo o Muerte!
¡Venceremos!
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