Díaz-Canel tras sanciones: EE.UU. no tolera la independencia de Cuba

El mandatario cubano respondió a las nuevas sanciones de Washington, enmarcadas en la ofensiva de Marco Rubio y la ultraderecha de Miami contra la isla. Foto: Internet

“Lo que molesta a Estados Unidos de Cuba es la verdadera independencia”, de esta manera respondió el presidente Miguel Díaz-Canel a las nuevas sanciones anunciadas este viernes por el Departamento de Estado, hoy en manos del republicano Marco Rubio.

Las medidas —dijo el mandatario cubano— no son más que el castigo de un imperio que no soporta que no manden las transnacionales en la isla.

Díaz-Canel fue directo: en Cuba hay salud y educación gratuitas, no se piden permisos para condenar crímenes como los de Israel y Estados Unidos contra los palestinos, afirmó el mandatario cubano en un escrito en X.

Las medidas forman parte de la política de “máxima presión” instaurada durante el gobierno de Donald Trump y ahora retomada con fuerza por su actual administración. El bloqueo a Cuba, lejos de debilitarse, ha sido profundizado.

La nueva tanda de sanciones incluye la restricción de visado para Díaz-Canel y altos funcionarios, además de la actualización de la Lista de Entidades Restringidas y Alojamientos Prohibidos, donde figura el nuevo hotel Torre K en La Habana.

Una estrategia de asfixia con rostro humanitario

Según Washington, estas acciones buscan impedir que fondos estadounidenses lleguen al gobierno cubano, pero para La Habana se trata de una excusa para seguir estrangulando la economía de la isla y castigar a su pueblo.

El bloqueo a Cuba —reforzado por Trump— se mantiene como una herramienta de presión constante. Ahora, con Marco Rubio al mando del Departamento de Estado, se ha reactivado una retórica agresiva y una ofensiva económica renovada.

Marco Rubio: el rostro del asedio

Díaz-Canel ha venido denunciando que Marco Rubio representa la continuidad de una agenda dictada por el lobby de Miami y la ultraderecha estadounidense. Lo llamó una figura “gris”, responsable directo del nuevo capítulo de coerciones.

No es la primera vez que Rubio impulsa medidas contra Cuba, como senador, y ahora como secretario de Estado, ha usado su influencia para revivir los mecanismos de guerra económica.

En sus declaraciones, Díaz-Canel denunció que el verdadero objetivo es desestabilizar el país. Las sanciones no responden a supuestas violaciones de derechos humanos, sino a la voluntad de no someterse al tutelaje imperial.

A pesar de la presión, el Presidente cubano ha insistido en reiteradas ocasiones en que la isla no cederá porque la soberanía y la dignidad no están en venta.

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