Cuba no ha tenido colapso alguno ni es Estado fallido y menos constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU., como tampoco promueve el terrorismo, del cual ha sido, eso sí, víctima de una criminal y creciente política de Estado desde el gobierno estadounidense, que ha llegado al extremo de decretar al finalizar enero último un bloqueo total a la entrada de petróleo al pequeño archipiélago caribeño bajo la amenaza de aranceles a los países que suministren combustible, en otra clara evidencia de las medidas extraterritoriales del recrudecido bloqueo económico.

Pero lo más admirable y grande ha sido, sin embargo, la respuesta dada cada día por el asediado pueblo a la despiadada Orden Ejecutiva adoptada por el presidente de EE. UU., Donald Trump y a sus calumnias y guerra sicológica intentando atemorizar a los cubanos y derrocar su Revolución.
Este jueves los cubanos hemos vuelto a levantar la voz y dignidad en las palabras del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante la comparecencia ofrecida ante medios nacionales e internacionales, donde además de desmentir las mentiras enemigas, reiteró la disposición del gobierno cubano para enfrentar las amenazas, los mayores riesgos humanitarios derivados de las medidas, las alternativas para acrecentar la resistencia activa y vencer este y otros complejos retos.
“No hay Estado fallido, sino uno que ha tenido que enfrentar con mucha resistencia las máximas presiones de la principal potencia del mundo; una potencia que además tiene basamento imperial y un propósito hegemónico de dominación”, argumentó Díaz-Canel ante la interrogante sobre la “retórica de colapso” que ha comenzado a fortalecerse desde EE. UU., muy relacionada con la teoría del “estado fallido” para desacreditar lo logrado aquí, mas, en realidad, aclaró “el colapso” está en la filosofía imperial, pero no en la mentalidad de los cubanos.
Al referir la inquietud de algunos tras una nota oficial sobre posibles medidas ante eventual estado de guerra, el mandatario aseguró que “indudablemente, puede existir preocupación en la población, pero es menor, porque la población está participando de esa preparación para la defensa” y advirtió que “la preocupación es de otros”, del “enjambre anexionista” que se siente amenazado por las políticas y anuncios del gobierno estadounidense.
Insistió con orgullo que “Cuba es un país de paz” y su doctrina militar no concibe la agresión a otros. En ese sentido también desmintió: “…no somos una amenaza para los Estados Unidos” y en cambio, es el gobierno estadounidense el que “constante e insistentemente está hablando de agresiones”, por lo que, reiteró, “es un deber soberano nuestro, ante un peligro de agresión, prepararnos para la defensa”, refiriéndose a nuestra concepción de la “guerra de todo el pueblo”.
Entre los embustes desmentidos en los últimos días igualmente han estado supuestas “conversaciones” iniciadas entre Cuba y
EE. UU., por lo que el presidente al ser interrogado sobre el tema dejó clara nuestra posición histórica, que definió Fidel y continuó el General de Ejército Raúl:
“Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos sobre cualquiera de los temas que se quieran debatir o dialogar… Sin presiones…; sin precondicionamiento; en una posición de iguales; …de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia…”.
Lo afirmó con la confianza de hablar en nombre de un pueblo que desde casa siguió esa intervención por la televisión, la continuó escuchando por el móvil cuando correspondió el “apagón” programado en algunos barrios de Nueva Gerona, sin dejar de avivar algunas familias el fuego con leña para terminar el almuerzo, quizá recordando experiencias del período especial en la década de los ′90 para mantener la vitalidad de servicios esenciales y que hoy es útil retomar con otra “opción cero” de petróleo.
Por eso pudo enfatizar el presidente como uno más entre los muchos que ya están con las botas puestas para la batalla: “…hemos vivido tiempos difíciles, estos en particular son muy difíciles, –dijo Díaz-Canel– pero los vamos a superar entre todos, con resistencia creativa, con el esfuerzo y con el talento de todos los cubanos, de la mayoría de las cubanas y los cubanos”, a quienes no faltan opciones para defender la vida y su futuro.
