
Santiago de Chile, 28 oct (Prensa Latina) Ante la proximidad del verano austral, el gobierno de Chile afina hoy su Plan contra Incendios Forestales 2026-27 que contempla fortalecer la capacidad de prevención, detección y combate a los siniestros.
A pesar de las fuertes lluvias en diferentes lugares durante las últimas semanas, el país todavía está en estado de sequía y estrés hídrico.
Se suma a ello el efecto mismo de las precipitaciones que generan el crecimiento de vegetación de mediana y pequeña altura que, al secarse, se convierte en un potente combustible para propagar el fuego.
En un escenario conocido como “la regla del 30”, es decir más de 30 grados de temperatura; menos del 30 por ciento de humedad y vientos por encima de 30 kilómetros por hora de velocidad, el verano es la estación propicia para la ocurrencia de estos desastres.
En este sentido, La Moneda, junto a la Corporación Nacional Forestal (Conaf), presentaron el despliegue para esta temporada, el cual contempla a miles de brigadistas, decenas de aeronaves y helicópteros y un avión del tipo Large Air Tanker.
Aída Baldini, directora ejecutiva de Conaf, informó que desde marzo a la fecha Chile dio un salto cuantitativo en materia de tecnología, que incluyó la modernización del llamado Botón Rojo, utilizado como señal de alerta cuando se detecta un incendio.
Podremos conocer, dijo, con precisión cuánto combustible natural hay en determinado lugar, los horarios de mayor propagación y así mejorar la respuesta ante estas contingencias.
Habrá tres mil 778 brigadistas, 77 aeronaves, incluido el supertanquero, 340 cámaras de vigilancia, 40 torres, 15 puestos de observación y un sistema mixto público privado.
También trabajarán 26 brigadas nocturnas distribuidas entre Coquimbo, en el norte chico del país, y la región de Magallanes, en el extremo sur.
En materia de prevención están contemplados programas de preparación comunitaria y escolar, campañas de difusión y trabajos de mitigación, como la construcción de cortafuegos y zonas libres de vegetación.
Según datos oficiales, en Chile el 99,7 por ciento de los incendios forestales son provocados por la acción del ser humano y están clasificados en tres categorías: negligencias y descuidos; intencionalidad y accidentes.
En el país durante los últimos años se produjeron grandes siniestros que causaron daños económicos, materiales y humanos.
El mayor ocurrió en febrero de 2024 en las comunas de Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana y Limache, de la región de Valparaíso, donde dejó más de 130 fallecidos, 15 mil viviendas destruidas y otras afectaciones severas.
Las regiones de Ñuble y Biobío sufrieron un incendio en enero de este año que destruyó unas 25 mil hectáreas de bosques y pastizales y provocó la pérdida de la vida de 19 personas.
