¿Dónde están los mercados de barrio en Cuba y qué opinan los lectores de Cubadebate?

Caricatura: OSVAL.

Más de medio centenar de lectores respondieron a La Pregunta de Cubadebate sobre los mercados de barrio, con experiencias directas, dudas y propuestas; la mayoría coincide en que los precios no se corresponden con los ingresos de quienes viven de un salario o una pensión.

Según el listado facilitado por el MINCIN a Cubadebate, existen 62 mercados de barrio: Creados en las provincias de Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.  La infografía y el PDF que acompañan este trabajo recogen las direcciones completas.

Los precios, la preocupación central

Casi todos los comentarios giran en torno a los precios, que muchos lectores consideran iguales o incluso superiores a los de las mipymes cercanas; Martín Cárdenas, por ejemplo, señala que en la foto del reportaje el kilogramo de arroz aparece a 850 pesos, mientras que en una mipyme próxima a su casa se vende a 800.

Desde Cienfuegos, Héctor describe un establecimiento sin diferencias marcadas con su entorno, con horarios reducidos y sin apertura los domingos; en Manzanillo, Vp cuenta que el de La Cima limita la cantidad de productos por cliente, y Nory, desde el Vedado, relata que quiso comprar seis huevos y solo se vendían por cartón completo o medio cartón.

Betsy reconoce una diferencia de entre 10 y 20 pesos respecto a los mercados vecinos, aunque advierte que los precios subieron en la misma semana, y Rice recuerda que ni un 15 ni un 20 % de rebaja resuelve la compra mensual de arroz y frijoles con los salarios actuales.

Salarios y pensiones: la brecha que más duele

Mary asegura que con una pensión de 3 000 pesos no alcanza ni para una bolsa de leche, y Enrique resume el sentir de muchos al plantear que un mercado de barrio lo sería de verdad si sus precios se fijaran en función del ingreso medio del país.

Miguel sostiene que, sin un aumento de salarios de entre el 200 y el 300 %, no pasan de ser una mipyme más sin control de precios, y Rice hace sus propias cuentas con el arroz y el pan para concluir que ambos productos, por sí solos, equivalen al salario medio.

Pago electrónico: una promesa que no siempre se cumple

Varios lectores coinciden en que el pago por transferencia, anunciado como una de las ventajas, no siempre funciona; Ranger relata que en el mercado de Ayestarán le dijeron que no había corriente y que no podían ver las transferencias, mientras que Uno_ahi y CarlosMtz, desde Matanzas, mencionan problemas de conectividad y electricidad.

Alina, en cambio, afirma que en el mercado de Sierra Maestra, en Boyeros, sí aceptan transferencias, y Laura destaca el pago en línea como la única ventaja que ve, algo que, a su juicio, deberían ofrecer todos los establecimientos del país, sin importar su forma de gestión.

Dudas sobre el modelo y la ubicación

Algunos lectores no conocen ninguno en su zona, como Lina, en Playa, o Marisol, en Camagüey, quien pide información sobre dónde están ubicados; Estrella Almagro Torriente, por su parte, fue al único de Plaza en horario de ventas y lo encontró cerrado, sin fecha de reapertura.

Otros cuestionan el concepto mismo, como Elio Antonio, para quien son “resultado más de improvisaciones” cuando ya existen las bodegas, y Yudelkys Martín, que pregunta qué destino tendrán los trabajadores de las bodegas que no se conviertan en mercados de barrio.

Lionar Fernández y otros lectores piden verificar si se cumple la contrapartida acordada, que según plantean consiste en vender un 15 % por debajo de los precios habituales a cambio de beneficios como la exoneración temporal del arrendamiento.

Voces que piden dar tiempo

No faltaron las miradas esperanzadas: Cubanoquieresaber cree que la experiencia “puede y debe tener futuro” como competencia a los precios del sector no estatal, siempre que se ofrezcan a precios correctos los productos de producción nacional y se elija a funcionarios con capacidad y entrega.

Cesar, desde una postura breve, confía en que las medidas surtirán el efecto planificado, y Pedro Gil propone abaratar los costos de vendedores y productores nacionales para que los precios puedan bajar.

Propuestas desde los lectores

Roxi, en un comentario que recibió el respaldo de otros lectores, planteó mesas de diálogo en los barrios para acordar precios de referencia, venta directa del productor, una canasta básica protegida, ferias semanales con precios máximos, descuentos para jubilados y trabajadores de bajos ingresos, listas de precios visibles y compras colectivas.

Rebeca propone priorizar la oferta de productos hechos en Cuba mediante un sistema que pague al productor en el momento, y Rice insiste en un aspecto cotidiano: las balanzas digitales, por el derecho del cliente a conocer lo que paga.

Más allá de las diferencias, en los comentarios se repite una misma esperanza con los mercados de barrio, que Roxi expresó así: “que nadie se quede sin lo necesario y que el esfuerzo de los trabajadores alcance para vivir con dignidad”.

Cubadebate envió un cuestionario a las autoridades del Ministerio del Comercio Interior (Mincin) para obtener respuestas a las preguntas e inquietudes planteadas por los lectores sobre el funcionamiento de los mercados de barrio.

Hasta el momento, el cuestionario no ha recibido respuesta. Una vez que las autoridades ofrezcan sus consideraciones, Cubadebate las compartirá con sus lectores.

Descargue el PDF con las direcciones de los mercados de barrio en Cuba

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