Crece lista de artistas que prohíben a Trump utilizar sus canciones; Grande y Carpenter lideran críticas

Ariana Grande. Foto: AP

La cantante estadounidense Ariana Grande irrumpió en su retiro temporal de la vida pública para lanzar una dura advertencia al presidente Donald Trump y a su círculo de colaboradores digitales, luego de que un perfil de TikTok afín a la Administración republicana utilizara uno de sus temas para difundir un mensaje contra la comunidad transgénero.

El pasado fin de semana, una cuenta dedicada a ensalzar la gestión del mandatario publicó un montaje en el que se escuchaba la canción We Can’t Be Friends (Wait for Your Love) mientras en pantalla se leía la leyenda: “Los hombres no pueden tener bebés y no deberían competir en deportes femeninos”. La publicación, que buscaba respaldar las políticas del gobierno trumpista contra la inclusión de personas trans en el ámbito deportivo, no tardó en llegar a oídos de la intérprete.

Grande, quien hace apenas unas semanas anunciaba su decisión de alejarse de los focos ante el acoso constante que ha sufrido por su físico, rompió su silencio para dejar las cosas claras. “Nunca más uses mi música. Además, tu verdad es falsa”, escribió la artista en sus redes sociales, en una contundente refutación al discurso tránsfobo difundido por el perfil oficialista.

La reacción de la cantante surtió efecto de inmediato. El vídeo fue editado para eliminar la pista musical, aunque el texto polémico se mantuvo en la plataforma. Los comentarios, sin embargo, se llenaron rápidamente de mensajes de apoyo al colectivo LGTBIQ+ y de reproches hacia la cuenta promotora, evidenciando el rechazo ciudadano a este tipo de narrativas excluyentes.

El enfrentamiento de Grande con el entorno trumpista no es un hecho aislado. La artista se suma a una extensa nómina de músicos que han prohibido expresamente al presidente estadounidense y a su equipo utilizar sus obras en cualquier tipo de contenido político. Entre ellos figuran The Rolling Stones, Prince, Rihanna, Céline Dion y Sabrina Carpenter, todos los cuales han manifestado su negativa rotunda ante el uso de su arte para fines que consideran contrarios a los derechos humanos.

Precisamente, Carpenter fue aún más severa en su pronunciamiento. Hace pocas semanas, la joven cantante calificó un vídeo similar de “malvado y repugnante” y sentenció: “No me involucréis jamás ni a mí ni a mi música en beneficio de tu agenda inhumana”. Ambas posturas reflejan el creciente hartazgo de la industria musical estadounidense ante la instrumentalización política de su trabajo.

El incidente ocurre en un contexto de escalada de discursos de odio contra la comunidad trans en Estados Unidos, donde diversas administraciones estatales han impulsado leyes que restringen su participación en deportes femeninos y su acceso a cuidados de salud. Organizaciones defensoras de los derechos LGTBIQ+ han celebrado la postura de Grande y han recordado que este tipo de mensajes contribuyen a estigmatizar a un colectivo históricamente marginado.

Ariana Grande, por su parte, no ha realizado más declaraciones tras su contundente respuesta, reafirmando su voluntad de mantener su retiro de la exposición mediática. No obstante, su intervención deja claro que, incluso en su alejamiento de los reflectores, no tolerará que su nombre ni su música sean asociados con causas que considera injustas y dañinas.

El hecho también pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre los límites del uso de obras artísticas en contextos políticos, así como la responsabilidad de las plataformas digitales en la moderación de contenidos que promueven odio y discriminación.

(Con información de agencias)

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