
1-
Paco, con mucha decencia,
llegó al puesto El Paraíso
y en varias compras que hizo
le aceptaron transferencia.
Pero perdió la paciencia
cuando regresó después
y en efectivo, esa vez,
intentó un pago pequeño
y vio que no acepta el dueño
ningún billete de a diez.
2-
Le dijo la dependienta,
de labios rojos y aretes,
que solo acogen billetes
por encima de cincuenta.
Paco entonces se dio cuenta
de la terrible encerrona,
y casi se desmorona
cuando fue a sacar el móvil:
“Ya aquí no es por Transfermóvil:
tiene que ser por Enzona”.
3-
Paco abrió la aplicación
pero no había corriente;
y como es muy frecuente
tenía cero conexión.
Solo buscaba un jabón,
un simple jabón de baño,
pero le fue tan huraño,
distante y escurridizo
que dice que a El Paraíso
no piensa ir más este año.
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