Pineros en el arsenal fidelista

Varias menciones al territorio contienen las reflexiones del Comandante en Jefe escritas desde 2007 hasta el 2016

FOTO: Archivo

Con la primera de sus Reflexiones, Fidel sorprendía hace casi 20 años, el 28 de marzo de 2007. Así continúa la batalla, golpeado por una enfermedad que puso en riesgo su vida.

Lo explica tres meses después, en su Reflexión sobre las reflexiones, en que hace referencia a la segunda ínsula. “No inicié este trabajo como parte de un plan elaborado previamente, sino por un fuerte deseo de comunicarme con el protagonista principal de nuestra resistencia a medida que observo las acciones estúpidas del imperio. Ahora constituye, igual que cuando estaba en lo que se llamó prisión fecunda, un enorme deseo de estudiar y meditar mientras dura mi rehabilitación”, aclara el 22 de junio del 2007, como hizo en Presidio Modelo, desde el 17 de octubre de 1953 hasta el 15 de mayo del 55 frente al aislamiento y otros riesgos.

Sembrar ideas, como hizo en esa fecunda etapa, fue el objetivo de esos artículos en que abordó los más diversos temas.

En la segunda parte de El imperio y la isla independiente (del 16 de agosto del 2007) denuncia el peligro imperialista para la soberanía cubana: “Theodore Roosevelt había ascendido tanto en su carrera política que era ya vicepresidente de Estados Unidos, por lo cual había asumido la presidencia tras los disparos mortales recibidos por su predecesor. A Roosevelt en ese momento no le resultaba conveniente precisar el alcance de la Enmienda Platt (impuesta a Cuba como apéndice de la Constitución neocolonial cubana de 1901), para no demorar la instalación militar de la Base en Guantánamo, por lo que esta significaría en la defensa del Canal –iniciado y después abandonado por Francia en el Istmo centroamericano–, que el gobierno voraz del imperio tenía proyectado concluir a cualquier costo. Tampoco le interesaba definir la situación legal de Isla de Pinos. Por ello, de manera abrupta disminuyó el número de las bases navales en discusión, retiró la sugerencia del puerto de La Habana y finalmente se acordó la concesión de dos bases: Guantánamo y Bahía Honda”. (EL IMPERIO Y LA ISLA INDEPENDIENTE (II y III), por Fidel Castro Ruz)

De su conversación con el presidente de Brasil durante su segundo mandato, Luiz Inácio Lula da Silva, en enero de 2008, Fidel le explica: “En Cuba… tuvimos una vaca que estableció récord mundial de leche, una mezcla de Holstein con Cebú. De inmediato Lula la mencionó: ′¡Ubre Blanca!′, exclamó. Recordaba su nombre. Le añadí que llegó a producir 110 litros diarios de leche. Era como una fábrica, pero había que darle más de 40 kilogramos de pienso, el máximo que podía masticar y tragar en 24 horas…” refiere de la recordista –reconocida por el Libro Guinness– que mostró en 1982 las potencialidades de la ganadería y motivó varias visitas a la vaquería donde pastaba en el poblado La Victoria, construido por la Revolución en antiguo latifundio a 40 kilómetros al Sur de Nueva Gerona.

En esa segunda parte (del 22 de enero de 2008) de las cuatro Reflexiones acerca de su encuentro con el gobernante brasileño, con quien comparte la preocupación por la crisis alimentaria global, el líder cubano subraya la estrategia para sortear esas dificultades.

Lo que comenzó bajo el epígrafe Reflexiones del Comandante en Jefe pasó desde el 18 de febrero de 2008 de manera natural y por su solicitud, a ser Reflexiones del compañero Fidel, como él quiso cual martiano convencido que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.

Son varias las referencias hechas en Un golpe nuclear, el 2 de septiembre de 2008, al territorio, luego del impacto del huracán Gustav, y citar párrafos que dan idea de sus desvelos y humanismo:

“No exagero. Es la expresión más generalizada de muchos compatriotas. Es la impresión del Jefe del Estado Mayor General de las FAR, Álvaro López Miera, un militar experimentado, cuando vio en la Isla de la Juventud las torres de acero retorcidas, las casas convertidas en ruinas y la destrucción por todas partes.

“Ha sido un duro golpe, no podía siquiera imaginarlo”, dijo con voz desgastada por el esfuerzo, pero firme y resuelta, Ana Isa Delgado, Secretaria del Partido y Presidenta del Consejo de Defensa del importante municipio. “¡Es lo nunca visto en los casi 50 años que vivo aquí!”, exclamó un vecino con asombro. Un joven soldado, que descendía de un carro anfibio, gritó: “¡Demostraremos que estamos dispuestos a dar la vida por el pueblo!” (…)

“… Dos veces había dicho en reflexiones previas: ¡Suerte que tenemos una revolución! Ningún ciudadano quedará abandonado a su suerte.”

Supe sobre la incomunicación con el langostero el mismo sábado, casi a medianoche. Raúl me había dado noticias de lo que sucedía…

“El milagro revolucionario se produjo, y los pescadores fueron rescatados.

“Sólo de nuestro trabajo, reitero, podrán salir los recursos. Mientras las nuevas generaciones lleven a cabo esa tarea, los hombres y mujeres que habitan esta isla requieren de la solidaridad, el valor y la combatividad mostrada por los pinareños y pineros…

“…continuaremos desarrollando la solidaridad, nuestro mayor recurso dentro y fuera de la patria”.

Los cubanos no solamente disponemos de su ejemplo, discursos e intervenciones y entrevistas, también de esos textos, ascendentes a 484 bajo el epígrafe de Reflexiones y que forman un conjunto que como él vaticinó, “será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar” y en las cuales la Isla de la Juventud está en numerosas ocasiones.

Fuente inagotable de enseñanzas son esos materiales aparecidos entre marzo de 2007 y el 9 de octubre de 2016, en que fue el 2009 el año en que más produjo, con 111 reflexiones, que multiplican enseñanzas, saberes, orientaciones, experiencias y visiones imperecederas.

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Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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