Diego Rodríguez Molina: Un periodista por excelencia

Durante más de cinco décadas su nombre ha estado indisolublemente ligado al semanario Victoria y al periodismo cubano. Una vida marcada por la vocación temprana lo convirtió en referente de la profesión en la Isla de la Juventud y en el país.

Nacido en Marianao, La Habana, llegó a la entonces Isla de Pinos en 1974 como parte del contingente pedagógico Manuel Ascunce Domenech, con apenas 20 años. Ya desde la enseñanza secundaria mostraba inclinaciones hacia el oficio: promovía el acontecer estudiantil en una publicación artesanal elaborada en esténcil, que también ilustraba. Esa pasión inicial lo condujo en 1976 al periódico Victoria, donde comenzó una trayectoria que se extendería por medio siglo.

El 12 de julio de 1991 alcanzó el primer eslabón de su formación académica al graduarse en Periodismo en la Universidad de La Habana con Título de Oro. Desde entonces, su ejercicio profesional se ha distinguido por la excelencia y el compromiso social.

Con una obra consolidada, sus comentarios, crónicas, reflexiones y reportajes sobre temas históricos, socioeconómicos y políticos se reconocen por un sello propio que le reafirma la autoridad profesional. Su entrega lo llevó a ocupar diversas responsabilidades en la editora: jefe de Información, de Redacción y responsable del departamento histórico e ideológico. No pocas veces colaboró en la rotativa para garantizar la impresión del semanario. “El periódico ha sido una escuela, una gran familia y aún lo es”, asegura con emoción.

FOTO: Cortesía del entrevistado

Entre sus múltiples tareas asumió la corresponsalía del periódico Granma durante 14 años, simultaneando esa labor con su tributo semanal al Victoria. También colaboró con medios nacionales como Bohemia, Verde Olivo, Trabajadores, Juventud Rebelde, Opciones y Business Tips on Cuba.

FOTO: Cortesía del entrevistado

Lo distinguen dos misiones internacionalistas: La primera en Angola (1984-1985), que lo convirtió en el único corresponsal de guerra del municipio especial. Allí, junto a las tropas cubanas, enfrentó riesgos extremos, incluyendo el paludismo que lo obligó a pasar su cumpleaños en un hospital de Cabinda. Sus trabajos llegaban a Cuba por valija militar al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), dirigidos a la oficina del entonces ministro Raúl Castro Ruz.

La segunda fue en Honduras, en 2001, vinculada a la cobertura de la Misión Médica Cubana en Centroamérica. En esa ocasión, además de ejercer como periodista, fue tutor de un estudiante que realizó su tesis de grado en el terreno, experiencia única que recuerda con enorme satisfacción.

FOTO: Cortesía del entrevistado

Ha sido testigo de la transformación tecnológica de la prensa en la Isla: transitó desde la máquina de escribir a la computadora, y con ella a Internet. Hoy sus trabajos circulan ampliamente en plataformas digitales y redes sociales como X y Facebook. También dedicó veinte años a la radio, con el programa Con la guardia en alto, de gran impacto popular, y contribuyó a la formación de varias generaciones de estudiantes de periodismo.

Su vínculo con la docencia, la investigación y la edición de discursos de Fidel y Raúl durante sus visitas a la Isla lo llevó a integrar un grupo de historiadores que prepara una publicación sobre la presencia del Comandante en Jefe en el territorio, proyecto que verá la luz en el marco del Centenario de su natalicio.

Siente especial orgullo de haber entrevistado a personalidades de gran relevancia, entre ellas al pinero Toshio Minato, sobreviviente de la tragedia atómica de Hiroshima en 1945. Su testimonio fue publicado en Granma y posteriormente recogido en un libro editado en Japón.

Un sentimiento altruista lo abriga desde el 19 de octubre de 2025, cuando se proclamó oficialmente el Día del Corresponsal de Guerra Cubano, en homenaje al periodista Juan Candelario Bacallao. La jornada, marcada por la solemnidad, reunió a colegas corresponsales orgullosos de su misión internacionalista.

FOTO: Cortesía del entrevistado

En este tránsito de medio siglo de su fecunda vida como revolucionario y periodista comprometido, recibió en 2020 el Premio Jesús Montané Oropesa por la Obra de Toda la Vida, el más alto galardón que otorga la Unión de Periodistas de Cuba en la Isla de la Juventud.

Hoy, jubilado y reincorporado, continúa sumando dedicación al semanario pinero. Reconoce las etapas de directores como Nieves Varona, Sergio Rivero y la actual con Gerardo Mayet —“un joven que vimos crecer y consolidarse”—. Aun con teletrabajo y distancia física, sostiene que su pertenencia a la “familia del Victoria” se reafirma jornada tras jornada.

“El periodismo es mi pasión de todos los días. El compromiso con nuestra gente, la oportunidad de sentirme portador del quehacer del pueblo, que es el verdadero protagonista”, confiesa emocionado y agrega: “Para mí, ejercer la labor comunicativa es un acto de escucha permanente. No se trata de hablar en nombre del pueblo, sino de tender puentes para que su voz llegue íntegra, verificada y respetada. El verdadero logro, al celebrar nuestro aniversario 60, es que la comunidad se reconozca como autora de su propia historia.”

 

Colaboradora (*)

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