
Las Relaciones Rusia-Unión Europea
Dichos lazos tienen como base jurídica el Acuerdo de Colaboración y Cooperación (ACC) firmado en junio de 1994 tras disolución de la Unión Soviética (1990-1991) y la creación de la Federación de Rusia. El ACC, que inicialmente tenía una validez de diez años, se ha ido renovando por tacita reconducción anualmente.
Sin embargo, desde la década de 2010, como consecuencia de la expansión de la OTAN hacia el este y su acercamiento a las fronteras de la Federación Rusa, se ha instalado un clima de relativa hostilidad entre ambas partes. Así, según afirmaba en 2020 el sitio web del Parlamento Europeo:
“Desde 2014, la anexión de Crimea por parte de Rusia, problemas surgidos en Ucrania con las comunidades de origen ruso, sus campañas de desinformación han tensado las relaciones entre Rusia y la Unión. Desde 2014, la Unión ha ido renovando periódicamente las sanciones a Rusia. La Unión Europea condenó la intervención rusa en Ucrania —adhesión de Crimea a Rusia y guerra del Dombás— y suspendió el diálogo sobre las cuestiones relativas a la política de visados y las negociaciones sobre un nuevo acuerdo bilateral. Desde entonces la Unión aplica un enfoque de doble vía que combina sanciones con intentos de encontrar una solución al conflicto en Ucrania”.
Los dirigentes rusos bajo la dirección de Vladimir Putin, desde un primer instante advirtieron los peligros que entrañaban dichos movimientos expansivos de la Alianza Atlántica, pero La OTAN no escuchó.
Los intereses de las potencias occidentales, considera el analista geopolítico Alfredo Jalife-Rahme, es su deseo de balcanizar a Rusia, un término geopolítico que hace eco de la guerra de los Balcanes que derivó en la fragmentación de la antigua Yugoslavia unificada bajo el mando de Josip Broz Tito. Y añado que los altos dirigentes rusos han planteado que el objetivo del llamado Occidente colectivo es infringirle una derrota estratégica a Rusia en Ucrania.
El experto sostuvo que el conflicto actual entre Rusia y Ucrania “es una singularidad donde se condensan varias guerras en una”: civil, teológica y alimentaria, así como las de carácter financiero y económico, por las materias primas, y demográfica; sin embargo, la principal es por la cuestión energética.
Por ello, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que el conflicto en Ucrania no es una guerra aislada, sino parte de un enfrentamiento más amplio entre Rusia y los países occidentales. Según explicó, Kiev estaría siendo utilizada como un instrumento geopolítico para generar amenazas directas contra la seguridad rusa. Lavrov denunció que Occidente empezó a intervenir en la política interna ucraniana desde antes de las protestas del Maidán en 2004, apoyando abiertamente a sectores alineados con sus intereses.
En ese contexto, calificó el cambio de poder ocurrido en 2014 como un proceso impulsado desde el exterior y me refiero a declaraciones de funcionarios estadounidenses que reconocieron inversiones millonarias para la formación de una Ucrania abiertamente antirrusa.
Hasta Wikipedia publica y cito: “Durante el levantamiento de Maidán en Ucrania, Victoria Nuland hizo apariciones para apoyar a los manifestantes de Maidán. En diciembre de 2013, ella dijo en un discurso ante la Fundación Estados Unidos-Ucrania que Estados Unidos había invertido más de 5 mil millones de dólares en habilidades e instituciones democráticas, participación cívica y buen gobierno en Ucrania desde 1991.
Afirmó que estas eran condiciones previas para que Ucrania lograra sus aspiraciones europeas. El gobierno ruso se aprovechó de esta declaración, alegando que eran evidencias de que Estados Unidos estaba orquestando una revolución de colores”. Además, Zbigniew Brzezinski y Strobe Talbott, “pregonaban la balcanización de Rusia”.
Por ello, el canciller ruso sostuvo que la actual crisis no es un accidente ni un conflicto interno entre vecinos, sino un proyecto geopolítico de largo plazo. Para reforzar su argumento, estableció paralelismos históricos con campañas europeas del pasado y acusó al actual liderazgo ucraniano de promover símbolos y discursos que, según él, reflejan una continuidad de esos enfoques hostiles hacia Rusia.
“Nadie dio permiso a la minoría occidental para hablar en nombre de toda la humanidad”, insistió Lavrov, quien acusó a Estados Unidos y sus aliados de destruir la arquitectura internacional creada tras la Segunda Guerra Mundial para tratar de sustituirla por un “orden basado en reglas” que “nadie ha visto” y que no se han negociado.
Así, entre muchas otras cosas, denunció las intervenciones militares en Irak, Libia y la antigua Yugoslavia, las sanciones occidentales contra su país y otros Estados o la supuesta manipulación de instituciones como el Fondo Monetario Internacional. Sobre Ucrania, Lavrov apuntó a la expansión de la OTAN, al cambio de Gobierno en Kiev en 2014, al “régimen nazi” instalado en el poder y a la “guerra lanzada en el este” del país como algunos de los factores que explican la situación actual.
Las demandas clave de Moscú, son desde el inicio del conflicto: -la prohibición permanente de la membresía de Ucrania en la OTAN y el fin de lo que llamó un “genocidio de facto de la población ruso parlante”.
Ese conflicto ha ido afectando, de manera sostenida, las relaciones europeas-rusas y generado una gran rusofobia, que ha provocado un agudo deterioro de los lazos en todos los órdenes.
Desde el 22 de julio de 2022, el gobierno de Rusia amplió su lista de países “hostiles” e incluyó en la misma a Grecia, Dinamarca, Croacia, Eslovaquia y Eslovenia, por mantener actitudes “poco amistosas” hacia el Kremlin, se informó oficialmente.
En 2024, Rusia fue el decimoquinto socio comercial más importante de la UE, representando el 1,3 % del comercio total de bienes de la UE con el mundo. Mientras que, en 2020, la UE fue el principal socio comercial de Rusia, en 2024 fue el tercer socio comercial más importante, representando el 38,4 % del comercio total de bienes del país con el mundo. El 10,3 % de las importaciones de Rusia provinieron de la UE y el 7,3 % de sus exportaciones se dirigieron a esa zona. Las cuotas respectivas para 2020 fueron del 36,5 % y el 37,9 %. En 2024, el comercio total de bienes entre la UE y Rusia ascendió a 67.500 millones de euros, frente a los 257.500 millones de euros de 2021. Las importaciones de la UE alcanzaron los 35.900 millones de euros, dominadas por combustibles y productos mineros, especialmente combustibles minerales (22.300 millones de euros, 62,1%), productos manufacturados, como productos químicos (2.800 millones de euros, 7,8%) y hierro y acero (2.600 millones de euros, 7,2%).
Las exportaciones de la UE a Rusia en 2024 ascendieron a 31.500 millones de euros, frente a los 99.000 millones de euros de 2021. Destacaron los productos químicos (13.700 millones de euros), los alimentos y las materias primas (5.900 millones de euros) y la maquinaria y los equipos de transporte (4.100 millones de euros).
Debemos tener presente que después de la disolución de la URSS y la creación de la Federación Rusa, esta intentó tener buenas relaciones con los países europeos, teniendo como antecedente la propuesta de Mijaíl Gorbachov de la llamada “Casa Común Europea”, pero los occidentales, con muchos subterfugios, no dieron pasos concretos para ello. Lo mismo sucedió con el interés en ingresar en la OTAN.
Han sido años muy difíciles y los países europeos, junto a Estados Unidos, han sido los que han financiado la guerra de Ucrania. Aunque la Operación militar especial rusa en Ucrania, a gran escala de Ucrania en febrero de 2022 afectó ciertamente las decisiones sobre gasto militar en 2022, las preocupaciones sobre una supuesta la agresión rusa se había ido construyendo desde mucho antes.
La Administración Biden exacerbó al máximo el conflicto que generó con Rusia en Ucrania, pero el equipo de Donald Trump antes de asumir sus funciones planteó la necesidad de buscar el fin al mismo, porque tiene otra prioridad en su política exterior, el vertiginoso desarrollo de China, en todos los órdenes. Trump se ha presentado como mediador entre Ucrania y Rusia, buscando un acomodo con este último país.
Rusia también está interesada en una negociación y ha aceptado hacerlo con Estados Unidos, por múltiples razones, pero Europa ha obstaculizado este proceso. Las consecuencias de lograr un acuerdo Rusia-Estados Unidos serían enormes.
Para Europa, quedar marginada del proceso negociador traería muchos problemas inmediatos. Los países europeos no solamente pueden, sino que deben hacerse cargo de su propia seguridad, respondió el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, a las palabras del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, de que Europa es incapaz de protegerse a sí misma sin la ayuda de EE.UU, la presencia de sus fuerzas y el aporte de sus tecnologías militares. Se evidencian grietas en la Alianza Atlántica, pero por razones obvias no pueden prescindir de Estados Unidos.
Es Europa la que ha intentado y sigue intentando crear divisiones entre Rusia y Estados Unidos, y no se guía por sus propios intereses, por lo que recibe un trato adecuado, según afirmó el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
Mientras tanto afloran otras grietas en la Alianza, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán explicó que puede entender la postura de Kiev, porque para ellos no es beneficioso que Budapest no tenga intención de enviar tropas a Ucrania. “Nosotros no enviamos armas y no estamos dispuestos a contribuir a la financiación de Ucrania con cargo al presupuesto de la Unión Europea”. Precisó que Kiev pide o, según Orbán, “exigen, porque ese es su estilo”, 800.000 millones de euros (900.000 millones de dólares) para los próximos diez años, además de otros 700.000 millones de euros (829.000 millones de dólares) para equipamiento militar.
Las ambiciones de Trump y su equipo crean preocupaciones en aliados europeos. Estados Unidos ha desempolvado, con Trump, un viejo anhelo de adquirir Groenlandia, con lo cual ha lastimado las relaciones con los otros miembros de la OTAN, pero sus intereses en la nueva ruta comercial del Ártico y sus recursos minerales son muy importantes y nada detendrá esas aspiraciones imperiales.
El comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, minimizó las preocupaciones por la presencia de accionistas chinos en puertos estratégicos europeos y afirmó que no ve un problema de seguridad vinculado a esa participación. Tzitzikostas también restó importancia a las advertencias sobre la seguridad en Groenlandia (el mito de la “amenaza rusa” promovida por Dinamarca y la OTAN) y en el extremo norte. Según dijo, no hay indicios de que “potencias adversarias” estén dirigiendo operaciones contra la isla ni de que sea necesario realizar inversiones urgentes para desplegar tropas allí. “No considero que el Ártico sea un punto caliente en este momento”, señaló.
Los países de la Unión Europea intentan diversificar sus relaciones comerciales y confiar en la autodefensa más que en la OTAN.
Varios aliados y socios de Estados Unidos están acercándose a China, en medio de la polémica política comercial de Washington, informa el The New York Times. Según el periódico, “una procesión de líderes europeos y canadienses” llega a Pekín con el objetivo de estrechar sus vínculos con la segunda mayor economía del mundo.
Así, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, que visitó recientemente China, dejó claro que su prioridad son los acuerdos comerciales. Según NYT, el líder británico ha procurado evitar temas sensibles, como la detención del activista hongkonés y ciudadano británico Jimmy Lai.
También viajó a Pekín el primer ministro de Canadá, Mark Carney, que, convertido en el primer dirigente canadiense que visita China en casi una década, anunció una “nueva alianza estratégica” con el gigante asiático y aceptó reducir aranceles a determinados vehículos eléctricos chinos. Según el diario, Carney aseguró que Ottawa está dispuesta a romper lazos con Estados Unidos por su propia supervivencia económica.
Donald Trump, criticó duramente al Reino Unido por su acercamiento a China, que no dudó en calificar de “muy peligroso”. “Es muy peligroso para ellos hacer eso, y es aún más peligroso para Canadá hacer negocios con China. A Canadá no le va bien. Le va muy mal. Y no se puede ver a China como la solución”, manifestó el mandatario estadounidense
El presidente Donald Trump dedicó el primer mes del año a antagonizarlo con sus amenazas de apoderarse Groenlandia, territorio danés autónomo. El emperador alarmó a la mayoría europea e incluso ha llevado a algunos líderes nacionalistas, antes orgullosos de sus vínculos con Trump, a distanciarse de él. numerosos políticos y expertos señalan que las tensiones creadas por Washington en torno a la isla danesa están socavando la OTAN.
Incluso en EE.UU. han admitido que las amenazas de Trump conllevarían la desintegración de la alianza.
Jordan Bardella, presidente de la ultraderechista Agrupación Nacional francesa y protegido de Marine Le Pen, acusó a Trump de “coacción” y criticó duramente sus “ambiciones imperialistas”.
Alice Weidel, colíder del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), quien hace apenas unas semanas elogió la Estrategia de Seguridad Nacional como el inicio de un “renacimiento conservador”, afirmó que Trump había “violado una promesa fundamental de campaña: no interferir en otros países”.
El agresivo intento de Trump de anexar Groenlandia fue un error garrafal, según informaron analistas a CNN, lo que podría frustrar las aspiraciones de su administración de construir una alianza civilizatoria entre partidos europeos de extrema derecha. Las exigencias norteamericanas por Groenlandia, no dejaran de dejar huellas en esas relaciones.
Al amenazar la soberanía nacional de un país europeo, añadieron, el presidente ha socavado el nacionalismo que su administración pretende cultivar entre sus aliados europeos patriotas.
En medio de la actual situación internacional turbulenta, la relación entre China y la Unión Europea (UE) tiene una importancia estratégica e influencia global cada vez mayores, afirmó el pasado mes de mayo de 2025 el vicepresidente chino, Han Zheng, según la agencia Xinhua.
Han dijo lo anterior durante una recepción para celebrar el 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre China y la Unión Europea.
El vicepresidente indicó que desde el establecimiento de las relaciones entre China y la UE hace 50 años, el intercambio y el diálogo entre las dos partes se han vuelto cada vez más estrechos, la integración de intereses se ha profundizado y la escala y el nivel de cooperación han mejorado enormemente, lo que ha contribuido al desarrollo de ambas partes y beneficiado al mundo.
No existe ningún choque de intereses fundamentales ni conflictos geopolíticos entre China y la UE, por lo que se convierten en socios que pueden contribuir al éxito mutuo, afirmó Han.
Ambas partes deben aprovechar la oportunidad que presenta el 50° aniversario de sus relaciones, mantener sus intenciones originales al establecer relaciones diplomáticas, trabajar para captar con precisión la tendencia general de sus lazos, adherirse al posicionamiento establecido de su asociación, promover el continuo desarrollo positivo de las relaciones China-UE y defender los principios de respeto mutuo, apertura y cooperación, así como los beneficios mutuos y los resultados de ganancia compartida.
Con motivo del vigésimo aniversario de la asociación estratégica integral entre China y España, el rey Felipe VI realizó una visita de Estado a China del 10 al 13 de noviembre de 2025. Esta es la primera visita de Estado del rey Felipe VI al país después de su coronación, y la primera visita de un monarca español a China en 18 años. Zhu Rui, secretario general del Centro de Estudios de España de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS, siglas en inglés), afirmó a Xinhua que la visita de Estado de Felipe VI demuestra al mundo que las relaciones sino-españolas han entrado en una nueva fase de desarrollo de alta calidad, constituyendo un ejemplo de cooperación internacional y abriendo mayores oportunidades para la colaboración futura.
China y Europa son socios, no adversarios, afirmó el presidente chino, Xi Jinping, al reunirse el 27 de enero de 2026 en Beijing con el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, quien realiza una visita oficial al país asiático.
La cooperación entre China y Europa supera a la competencia, y sus puntos en común están por encima de sus diferencias, señaló Xi, quien añadió que China espera que Finlandia desempeñe un papel constructivo en la promoción del desarrollo saludable y estable de las relaciones chino-europeas, según la agencia china Xinhua.
Es muy significativo que, en ese contexto, que el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, defendiera la necesidad de reforzar con determinación las capacidades militares de Alemania y de la OTAN y advirtiera contra la pasividad de las fuerzas democráticas, recurriendo a una frase atribuida al teólogo medieval alemán Martín Lutero. También sostuvo que, aunque Alemania preferiría vivir “en un mundo en el que esto no fuera necesario”, renunciar a invertir en defensa equivaldría a “animar a un posible agresor a intentarlo”.
Además, los 32 países miembros de la OTAN han suscrito la declaración de La Haya, en la que se comprometen a elevar el gasto en defensa hasta el 5% hasta 2035, bajo la presión de Donald Trump. Un nuevo auge de la carrera armamentista y en beneficio de la industria norteamericana.
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha explicado ante la prensa por qué Europa no participa en las negociaciones de paz para poner fin al conflicto ucraniano. Destacando que, el Viejo Continente se excluyó a sí mismo del proceso de paz ya que la tesis de infligir una derrota estratégica a Rusia sigue vigente allí hasta hoy. Agregó que los países europeos viven en estas “ilusiones”, aunque “entienden reflexivamente” que es algo del pasado y no podía ser. “Confundieron lo deseado con lo real. No pueden admitirlo ante sí mismos”, declaró Putin. Otra razón se centra en que, debido a la insatisfacción de los resultados del dialogo de paz actual, Europa empezó a “obstaculizar” a la Administración estadounidense y al propio mandatario norteamericano “alcanzar la paz mediante negociaciones”, según el jefe de Estado ruso. En este contexto, Putin también denunció que el bloque comunitario no tiene “una agenda pacífica”. Y enfatizó:
“Quiero señalar que Rusia está sinceramente comprometida con los ideales de un mundo multipolar. Nuestro país siempre ha seguido y seguirá una política exterior equilibrada y constructiva, que tenga en cuenta tanto nuestros intereses nacionales como las tendencias objetivas del desarrollo mundial con todos los socios interesados en la cooperación”, enfatizó Putin.
Sergei Lavrov declaró abordar diferentes aspectos de la crisis ucraniana. “Tal y como subrayó en numerosas ocasiones el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, somos partidarios de la búsqueda de una solución diplomática para la misma”. Si analizamos la historia de la crisis que empezó en 2014, prestando especial atención al período que empezó en 2022, veremos que la Federación de Rusia de sobra demostró buena voluntad en lo tocante a los acuerdos políticos. Sin embargo, en todas las ocasiones, nuestros vecinos, sobre todo, los europeos, hicieron cuanto estaba a su alcance, para echar por tierra dichos acuerdos. Se están comportando de la misma manera con respecto a las iniciativas formuladas por la Administración del Presidente de EEUU, Donald Trump, buscando convencerle por todos los medios de no llegar a un acuerdo con Rusia. Si leen las declaraciones de los políticos europeos, Kaja Kallas, Ursula von der Leyen, Friedrich Merz, Keir Starmer, Emmanuel Macron, Mark Rütte, verán que se están preparando en serio para una guerra con la Federación de Rusia y no lo esconden. Nuestra postura con respecto a Ucrania consiste en la necesidad de que sean eliminados los motivos originarios de esta crisis que Occidente había ido creando de manera consciente durante muchos años, para convertirle al mencionado país en una amenaza para la seguridad de Rusia, un campo de operaciones frente a nuestras fronteras. En cuanto a la línea política encaminada a alentar al régimen abiertamente neonazi, cuyos representantes llegaron al poder, como resultado del Golpe de Estado perpetrado en 2014, planteándose exterminar de manera legislativa y física todo lo ruso, es decir, la educación, la lengua, la cultura, los medios de comunicación, incluida la canónica Iglesia Ortodoxa Ucraniana.

¿Busca Europa un deshielo con Rusia?
Francia se ha debilitado mucho en estos años de conflicto con Rusia en Ucrania y por eso, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se ha convertido en un verso suelto en la Unión Europea (UE). El mandatario francés ha abierto una nueva fisura en la UE con su propuesta de diálogo sobre paz en Ucrania con el presidente ruso Vladímir Putin. La posición del presidente francés es totalmente contraria a la política que ha seguido hasta ahora la Unión ante Rusia, con la imposición de sanciones para debilitar a Moscú y obligarle a sentarse a negociar. Macron está respondiendo a la inestabilidad política interna y a la débil situación económica de Francia con su propia iniciativa en política internacional frente al dominio de Alemania de la política exterior de la UE. Un claro ejemplo de este cambio de paso fue el fiasco alrededor de la utilización de los activos rusos congelados para financiar a Ucrania en su guerra con Rusia. La fórmula por la que se han sustituido los activos rusos es el endeudamiento conjunto avalado por el presupuesto europeo. Esta solución ha puesto en duda el polo de poder que regentaba Alemania en la UE. El canciller alemán, Friedrich Merz, junto a la también alemana presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, abogaba por utilizar los activos rusos, pero Macron desniveló la balanza cambiando las formas de la respuesta europea. La percepción en Bruselas, impulsada por Berlín, era que la crisis institucional en París no le permitía tener un papel decisorio a la hora de definir la política exterior de la UE.
“Es un cambio total de roles entre Macron y el canciller federal alemán Merz. A lo largo de los últimos cuatro o cinco años, la tesis operativa en el Elíseo ha sido que la debilidad alemana ha comprometido la capacidad de acción de Europa. Ahora hay un canciller [alemán] que entiende la geopolítica, que quiere involucrarse y hacer más por Europa… pero ahora parecía que era París el que no puede cumplir con su parte del trato”, señala Mujtaba Rahman, jefe de Europa en Eurasia Group al Financial Times. Macron quiere acabar con esta percepción.
El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que creía que sería “útil” para Europa volver a comprometerse con el presidente ruso, Vladimir Putin, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, presiona para lograr un rápido acuerdo de paz en Ucrania. “Creo que es de nuestro interés como europeos y ucranianos encontrar el marco adecuado para reanudar esta discusión”, dijo, y agregó que los europeos deberían encontrar los medios para hacerlo “en las próximas semanas”. “De lo contrario, terminaremos hablando entre nosotros con negociadores [estadounidenses] que se comprometerán solo con los rusos, lo cual no es ideal”, dijo Macron. Mientras tanto, la administración Trump está comprometida en una diplomacia itinerante con Europa y Ucrania, por un lado, y Rusia, por el otro, para adoptar un acuerdo de paz propuesto por Estados Unidos.
En las capitales europeas se escuchan cada vez más declaraciones sobre la necesidad de reanudar el diálogo entre la Unión Europea y Rusia. El Presidente francés, Emmanuel Macron, se ha referido a ello en las últimas semanas. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, le ha respaldado. Los medios de comunicación occidentales también escriben que las ideas de intensificar los contactos con Moscú cuentan con un amplio apoyo en los países de la UE. Según la edición Político, en la comunidad europea se está debatiendo la posibilidad de nombrar a un representante especial para la resolución del conflicto en Ucrania y el diálogo con Moscú. Hasta ahora, de manera firme, los primeros ministros de Hungría y Eslovaquia se han pronunciado a favor de las negociaciones con Rusia.
Recordemos que Europa se ha dado “un tiro en el pie ‘con los 20 paquetes de sanciones contra Rusia los que no han debilitado a ese país, sino a la economía de la Unión Europea. Comenzando con la voladura del gaseoducto Nord Stream que han encarecido la producción europea y han lastrado su competitividad. La segunda entidad perdedora en esta guerra es la Unión Europea y tan es así que dentro de la guerra energética Estados Unidos con sus sanciones provocó un efecto boomerang y, por otra parte, garantizó el mercado gasífero europeo a precios más elevados.
Francia está preocupada por el ritmo de rearme de Alemania. París cree que la militarización de Alemania romperá el equilibrio de fuerzas en la región. El retorno al diálogo con Moscú y, en perspectiva, el restablecimiento de las relaciones con Rusia permitiría a la Unión Europea resolver una serie de problemas en los ámbitos económico, político y militar.
El viaje del presidente francés Emmanuel Macron a China, en diciembre de 2025, se produce en un contexto de enorme desequilibrio comercial a favor de Pekín. Durante mucho tiempo, China exportó principalmente productos básicos. Esos tiempos han quedado atrás. Ahora, Pekín envía a Europa coches eléctricos, paneles solares, baterías y componentes electrónicos. En otras palabras, todo lo que Europa necesita para llevar a cabo con éxito su transición energética.
Ante este auge, Francia debe revisar su estrategia: acoger en su territorio a empresas chinas, crear empleo y, sobre todo, recuperar conocimientos técnicos, lo que se conoce como transferencia de tecnología. Este movimiento ilustra un cambio de roles sin precedentes entre China y Occidente. Durante cuarenta años, las tecnologías llegaban de Europa a las fábricas chinas. Hoy en día, ocurre lo contrario.
El premier Keir Starmer, líder del Partido Laborista en su viaje a China, estableció una importante alianza estratégica con ese país. El periódico El País publicó el 29 de enero de 2016 que : “En un contexto internacional marcado por la fragmentación geopolítica y la confrontación comercial, el primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, ha elegido escenificar un giro de tono en la relación del Reino Unido con China”. “Siempre he tenido claro que el Reino Unido y China necesitan una asociación estratégica a largo plazo, coherente y completa”.
La espiral del gasto militar
El gasto militar en Europa (incluida Rusia) aumentó un 17%, hasta los 693.000 millones de dólares, y fue el principal contribuyente al aumento global en 2024.
Con la guerra en Ucrania en su tercer año, el gasto militar siguió aumentando en todo el continente, superando el nivel registrado al final de la Guerra Fría. Todos los países europeos aumentaron su gasto militar en 2024, excepto Malta.
El gasto militar de Rusia alcanzó un estimado de 149.000 millones de dólares en 2024, un aumento del 38% con respecto a 2023 y el doble del nivel de 2015. Esto representó el 7,1% del PIB de Rusia y el 19% de todo el gasto público ruso. El gasto militar total de Ucrania creció un 2,9%, hasta alcanzar los 64.700 millones de dólares, equivalente al 43% del gasto de Rusia. Con un 34% del PIB, Ucrania tuvo la mayor carga militar de cualquier país en 2024.
“Rusia volvió a aumentar significativamente su gasto militar, ampliando la brecha de gasto con Ucrania”, declaró Diego Lopes da Silva, investigador principal del Programa de Gasto Militar y Producción de Armamentos del SIPRI. “Ucrania actualmente destina todos sus ingresos fiscales a sus fuerzas armadas. En un espacio fiscal tan ajustado, será difícil para Ucrania seguir aumentando su gasto militar”.
Varios países de Europa Central y Occidental experimentaron aumentos sin precedentes en su gasto militar en 2024, al implementar nuevos compromisos de gasto y planes de adquisiciones a gran escala. El gasto militar de Alemania aumentó un 28%, alcanzando los 88.500 millones de dólares, lo que la convierte en el mayor gastador de Europa Central y Occidental y el cuarto del mundo. El gasto militar de Polonia creció un 31%, alcanzando los 38.000 millones de dólares en 2024, lo que representa el 4,2% de su PIB. “Por primera vez desde la reunificación, Alemania se convirtió en el mayor inversor militar de Europa Occidental, gracias al fondo especial de defensa de 100 000 millones de euros anunciado en 2022”, declaró Lorenzo Scarazzato, investigador del Programa de Gasto Militar y Producción de Armamentos del SIPRI. “Las últimas políticas adoptadas en Alemania y en muchos otros países europeos sugieren que Europa ha entrado en un período de gasto militar elevado y creciente que probablemente continuará en el futuro próximo”.
Alemania debe buscar activamente nuevos socios porque algunas de sus alianzas tradicionales de confianza “empiezan a desmoronarse”, declaró este martes la ministra de Economía, Katherina Reiche, en el Congreso de la Energía de Handelsblatt en Berlín, recoge Reuters. Putin también cuenta con aliados en partidos de la oposición, especialmente en Alternativa por Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) es, según los analistas, uno de ellos. Uno de los partidos europeos que se ha vinculado con Rusia en los últimos años es la Reagrupación Nacional (RN, antiguo Frente Nacional) de Marine Le Pen en Francia.
Consideraciones generales
Me pregunto si el margen de maniobra europeo es amplio y si podrán moverse con la rapidez que demanda la coyuntura ante el control de los norteamericanos.
Los europeos parece que ya no tienen confianza en las instituciones liberales establecidas después de 1945. Años de contracción económicas en Alemania y una desindustrialización. En realidad, es que Europa no logra recuperarse de la crisis económica después del 2008 y los procesos inflacionarios al alza continúan. No puede adoptar una política de ajuste fiscal, sin provocar turbulencias. Los modelos económicos van desfalleciendo. Es el fracaso de las élites. Francia no logra la estabilidad política interna, habiendo cambiado en cinco oportunidades al primer ministro, en menos de dos años. El presidente francés Emmanuel Macron está preparando planes para eliminar a los “líderes incómodos” de África, buscando oportunidades de revancha política para su país en el continente, informó el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR). París estuvo involucrado en el intento de golpe de Estado en Burkina Faso que tuvo lugar el 3 de enero y que fue frustrado. Malí, Niger, República Centroafricana y Madagascar, cuyas autoridades han expresado su intención de desarrollar relaciones con el BRICS. Italia busca adquirir petróleo en mercados africanos.
Francia está preocupada por el ritmo de rearme de Alemania. París cree que la militarización de Alemania romperá el equilibrio de fuerzas en la región. El retorno al diálogo con Moscú y, en perspectiva, el restablecimiento de las relaciones con Rusia permitiría a la Unión Europea resolver una serie de problemas en los ámbitos económico, político y militar.
Es evidente que en Europa hay serias preocupaciones por algunas acciones y o intereses norteamericanos: las conversaciones con Rusia sobre Ucrania, sin la participación europea; los apetitos de Trump por Groenlandia; los derroteros de la Alianza Atlántica, las relaciones con China, entre otras. A ello se añade las medidas europeas que incluyen la prohibición a los funcionarios de usar plataformas de videoconferencia estadounidenses para comunicarse, como la firma de acuerdos comerciales con países como India, Indonesia y el Mercosur.
La proximidad del final de la guerra en Ucrania, como consecuencia de la derrota militar de la OTAN, a manos del ejército ruso, abre muchas interrogantes, en especial para Europa: comenzando por las repercusiones de añejos problemas por tierras polacas y húngaras en la actual Ucrania, relaciones Inter europeas, cuál será la futura arquitectura de la seguridad europea, las relaciones ruso-países europeos, las relaciones Estados Unidos-Europa, entre otras. Y en esta coyuntura, no ha surgido un líder que galvanice las energías y un pensamiento europeo occidental.
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