Un código por el futuro

Ya es un hecho, los niños, adolescentes y jóvenes cubanos cuentan con un nuevo código que, en esencia, promueve la autonomía progresiva de ellos, las nuevas generaciones.

Redacción Digital

La normativa entró en vigor en fecha tan importante para la nación como el 28 de enero, justo cuando se celebró el aniversario 173 del natalicio de José Martí, quien amó profundamente a los infantes y de quienes dijo, son la esperanza del mundo.

El documento tiene como antecedente la aprobación de la Política Integral para la Atención a la Niñez y Juventudes en el 2023, toma en cuenta la experiencia del código de 1978, así como los instrumentos jurídicos internacionales de los que Cuba es firmante, entre ellos la Convención de los Derechos del Niño, como expresan varios medios de prensa.

Amplía el marco legal para la protección, el desarrollo y la participación de las personas de cero a 35 años y muy importante, distingue por su enfoque inclusivo y participativo y ahí está su notoriedad, pues además de ser la primera vez que se concibe una ley con una significativa presencia en su elaboración de niñas, niños y adolescentes con una dinámica participación, los reconoce como sujetos activos de derecho, dejando atrás la mirada que se les dio en el pasado de seres pasivos sin voz ni voto, como se dice en buen cubano, hasta que fueran mayores de edad.

En sus criterios y valoraciones estuvo su aporte lo cual pondera lo válido de que se les tenga en cuenta en la elaboración de la ley y en la implementación de políticas públicas, trascendental para garantizar que sus derechos y necesidades sean atendidos de manera efectiva y adecuada a su madurez y desarrollo, como bien reconoce la Unicef.

Lo anterior no solo se traduce en los 29 ajustes sustantivos al anteproyecto del Código que salieron de las opiniones dadas en la consulta nacional realizada el cuatro de abril del pasado año, sino también en estructuras que de forma permanente establece para garantizar que sigan exponiendo cuanto piensan y sienten al tener participación en las Comisiones de Niñez, Adolescencias y Juventudes a todos los niveles en el país y que se aseguren y usen las vías de comunicación con ellos en la base.

De igual forma, se aprecia cómo promueve la inclusión al considerar las necesidades y contextos de los infantes, en disposiciones específicas para la protección en el entorno digital y un enfoque centrado en el potencial de los menores en situación de discapacidad.

“Este código es inclusión, equidad, participación y humanismo, y va a lo más importante de la patria: sus seres humanos”, expresó la ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto.

Resultado de la voluntad del Estado cubano por garantizar normativas como esta a favor de quienes son el futuro de la patria, es el instrumento legal. En el valor y protección que se les da a las nuevas generaciones está también su esencia y, en lo adelante toca hacerlo cumplir a todos, familias, escuela y sociedad para continuar velando por su bienestar.

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Isla de la Juventud Opinión
Yojamna Sánchez Ponce de León
Yojamna Sánchez Ponce de León

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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