El gobierno que preside el Rey Amarillo, designa a Cuba, una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. ¿Una amenaza, en serio? Lo primero que vino a mi mente fue el personaje de Hummty Dumpty, en Alicia a través del Espejo, cuando le dice: “Las palabras significan lo que yo quiero que signifiquen” … Es la dictadura de la lengua, ahora en tiempos de posverdad.

Los pretextos que hoy se fabrican para confundir a la opinión pública, se conjugan con la ley de la selva. El más fuerte dicta lo justo. Por eso el Rey Amarillo, dibuja un mapa que incluye a Canadá, Venezuela y Groenlandia como parte de Estados Unidos. ¿Quién es la amenaza?
Pero detrás del Rey, hay círculos muy poderosos que quieren “Hacer a América Grande otra Vez (MAGA). Eso significa que en muchos terrenos dejó de serlo. Detrás de todo lo que vemos está el reajuste geopolítico para enfrentar la competencia y el desafío de otras potencias como Rusia y China, y recuperar el lugar histórico del Destino Manifiesto del hegemón.
En América Latina, la derecha, se hace cargo del poder; y en diversos lugares del mundo el fascismo regresa con otros nombres y fanatismos. ¿No es una amenaza?
Jeffry Esptein, un depredador sexual, arrastra a políticos, empresarios, gente de mucho dinero en orgías y prácticas que escandalizan. El Rey Amarillo, aparece llevando de la mano a una niña menor, vestida de mujer. ¿La lleva para la escuela adonde hay que llegar puntual? ¿Eso no es una amenaza a la seguridad infantil? Y no pasará nada; solo recordar el viejo título de una película: Los malos duermen bien. Y todo este desbarajuste sucede a un mismo tiempo.
Ahora la realidad de Cuba es extrema. Se vincula el bloqueo que asfixia y limita, con errores internos, y bandazos, y burocracia, corrupción y traiciones de funcionarios con mucho poder.
Se pierde la confianza, y la confusión llega a tal punto, que el bloqueo logra ya dos objetivos: Dañar la economía y la vida, y ocultar al responsable imperial de no pocos desastres.
El desafío es tan descomunal que requiere de la participación de todas las fuerzas de la sociedad cubana, sin dogmas ni exclusiones. No se trata de decir que hay que cambiar de mentalidad sino de cambiarla. La orientación vertical puede limitar la creación revolucionaria.
No somos una amenaza para los Estados Unidos. Se intenta matar un ejemplo de desobediencia. Pero entre nosotros es urgente destapar la pregunta afilada y el pensamiento incómodo, para no convertirnos en la mayor amenaza de nosotros mismos.
(*) Colaborador
Otros artículos del autor:
- None Found
