
La Habana, 12 feb (ACN) Una representación cubana participa en la denominada Visita de Estudio del Caribe a Europa sobre gestión de riesgo de desastres.
La misión la integran el primer coronel Luis Ángel Macareño Veliz, segundo jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil; y el Doctor en ciencia y Celso Pasos Alberdi, director general del Instituto de Meteorología, se informó oficialmente a la Agencia Cubana de Noticias.
Ambos sostienen con sus colegas un amplio intercambio con contrapartes especializadas de la comisión respectiva de la Unión Europea, que desempeña un rol fundamental en la coordinación de las respuestas ante catástrofes: epidemias, inundaciones, tormentas, incendios forestales, terremotos o desastres provocados por el ser humano.
La asistencia en materia de protección civil consiste en la ayuda que ofrece antes o inmediatamente después de calamidades de ese tipo, que puede llegar en forma de suministros, como medicamentos, artículos de refugio y unidades de purificación de agua.
Incluye a menudo el envío de equipos, entre ellos de bomberos o de búsqueda y rescate, junto con expertos que evalúan y coordinan los esfuerzos de auxilio sobre el terreno, perteneciente al Mecanismo de Protección Civil de la Unión, que cuenta con su Fondo de Solidaridad, concedido a los Estados miembros y a los países en vías de adhesión afectados por catástrofes naturales y emergencias sanitarias públicas.
El General de División Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, presidió en enero pasado en La Habana, un encuentro con representantes de la Unión Europea y del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, donde se ratificó el compromiso de cooperación y preparación ante riesgos y desastres.
Especialistas de la Defensa Civil también asistieron a la reunión en la cual se trataron temas relacionados con la cooperación técnica y el fortalecimiento de capacidades para enfrentar emergencias de origen natural y tecnológico.
Los participantes destacaron la importancia de mantener la coordinación entre instituciones nacionales e internacionales para garantizar una respuesta eficaz ante situaciones de riesgo que puedan afectar a la población.
El intercambio permitió revisar experiencias previas de colaboración y definir nuevas áreas de trabajo conjunto, con énfasis en la preparación comunitaria y la gestión integral de desastres.
