
En Isla de la Juventud, cada rincón parece guardar la memoria viva de José Martí (1853-1895); a 157 años de la publicación de su poema épico Abdala, los pioneros se convirtieron hoy en herederos de aquel adolescente que dio voz al amor a la patria.


Los estudiantes de la escuela secundaria básica urbana José Rafael Varona expusieron sus textos alusivos al hombre que les legó los cuentos de La Edad de Oro; en las aulas, entre lápices y colores, dibujaron escenas inspiradas en su vida y obra, como si cada trazo fuera un puente hacia aquel joven de 15 años que soñó con una Cuba libre.
Con la inocencia de su edad, encontraron en el Apóstol de la independencia cubana un compañero de clase, un maestro invisible que aún les enseña.
Fuera de la institución educacional, en el parque de los Hexágonos la presencia martiana fue palpable en cada palabra recitada y movimiento danzante, como si el espíritu de Abdala caminara entre ellos.

Allí —a pocos metros del lugar adonde acudía los domingos a decir presente al pase de lista de quienes tenían el perímetro de la ciudad por cárcel—, los pioneros declamaron, narraron y danzaron en homenaje a aquel mozalbete que estuvo en la entonces Isla de Pinos del 13 de octubre al 18 de diciembre de 1870 por sus ideas contrarias al colonialismo español.
Ya en el parque 15 de Mayo, la participación fue aún más diversa, en el convite también estaban presentes los alumnos de la escuela especial José Martí, quienes demostraron sus aficiones artísticas, de esa manera el escenario se convirtió en un espacio para inclusión y la alegría.

El andar por algunos puntos del centro histórico de Nueva Gerona culminó en la escuela primaria Josué País, donde los pioneros encarnaron los personajes de la Edad de Oro, evocaron en sus dibujos el ideario de Maestro y escenificaron la obra Abdala, un espacio de resistencia y ternura, donde los niños revivieron el dilema del héroe nubio que, como Martí, eligió salvar primero la patria.
Así, en cada escuela y parque de Isla de la Juventud, los pioneros recordaron al joven que en 1869 publicó el texto lírico en el periódico La Patria Libre; lo hicieron con la certeza de que aquel adolescente, que eligió a un héroe negro como protagonista de su obra en tiempos de esclavitud, es aún ejemplo de valentía, antirracismo y amor filial.

La crónica de este día no es solo un recuento de actividades culturales, es la constatación de que Martí vive en Isla de la Juventud, en la voz de los niños que declaman, en los dibujos que colorean su memoria, en los bailes que celebran su legado, a 157 años de Abdala, los pioneros sienten que Martí camina junto a ellos, como maestro, amigo y símbolo patrio.
