
Este 13 de enero trascendió una lamentable noticia para el béisbol pinero. Francisco “Pancho” Labrada Tamayo uno de los mejores lanzadores pineros de la década de los ’70 y de los hombres de oro de aquel primer equipo que representó al territorio con el nombre de Isla de Pinos acababa de fallecer a la edad de 73 años y un montón de cosas por aportar a las nuevas generaciones.
Labrada Tamaño nació en Bayamo, pero desde muy pequeño se trasladó al municipio Buey Arriba donde comenzó su carrera deportiva integrando el equipo Mineros a los Juegos Escolares de 1968. Participó en ocho series nacionales vistiendo las franelas de Agricultores, escuadra con la cual debutó y se coronó campeón en la decimocuarta temporada (74-75) e Isla de la Juventud, en los que cosechó 15 victorias, salvó cinco encuentros, los contrarios le batearon para 279, propinó 196 ponches, regaló 105 boletos y exhibió un promedio de carreras limpias de 3,53.
Su primer juego éxito representando al Municipio llegó el martes diez de enero de 1978 frente a la novena de Las Tunas en un duelo con el estelar Gregorio Pérez que duró diez entradas, solo permitió seis indiscutibles. Sobresalió siempre por su inteligencia para lanzar, con buena recta, curva y lanzamientos en cambios que lo convirtieron en un pícher insigne junto a Pablo Pérez y Roberto Soto, ganándose el cariño, la simpatía y el respeto de sus compañeros por su carácter y valores.

Tras su retiro, Pancho apostó por compartir la sabiduría adquirida en el arte de lanzar con las nuevas generaciones hasta los últimos días de su vida, por eso deja sumido en el dolor al béisbol pinero y su nombre ilustrará el pabellón de los inmortales del deporte nacional en esta pequeña Isla.
A familiares, amigos, compañeros de trabajo y discípulos lleguen las más profundas y sentidas condolencias de esta redacción por tan lamentable pérdida.
(*) Colaborador
Otros artículos del autor:
- None Found
