
El organismo denunció los ataques anoche contra el plantel educativo Musa bin Nusayr, que causó numerosos muertos y heridos, y contra el complejo de salud Kamal Adwan, ubicado en la norteña ciudad de Beit Lahia.
El Ejército admitió la incursión contra la escuela con el argumento de que la instalación era un supuesto centro de operaciones del Movimiento de Resistencia Islámica, aunque reconoció que había muchos desplazados en su interior.
Asimismo, el Consejo criticó el asedio contra el Kamal Adwan y llamó a la comunidad internacional a presionar al primer ministro Benjamin Netanyahu para obligarlo a detener la guerra.
Instamos a la ONU y a la Organización Mundial de la Salud a intervenir inmediatamente para rescatar a los heridos y al personal médico que pide ayuda a gritos desde hace casi 80 días en ese centro, reclamó.
Al respecto, recordó que en varias oportunidades los militares israelíes irrumpieron en instalaciones de salud de la Franja, donde cometieron masacres.
Atacar hospitales, pacientes y personal médico constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario, especialmente de los Convenios de Ginebra, advirtió.
El Consejo Nacional responsabilizó a Netanyahu y a su Gobierno por estos crímenes y pidió al mundo “salvar a nuestro pueblo de una guerra de genocidio y limpieza étnica”.
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