Y Fidel volvió…


Cuando Fidel Castro, a raíz de la victoria volvió a Isla de Pinos como Jefe de la Revolución, la alborada de una vida nueva alumbró para su sus 11 mil habitantes, todavía adormilados por el estupefaciente del subdesarrollo y la sombra gravitante del Presidio.

Foto: Archivo

En los casi 60 años transcurridos la generación eléctrica no sólo sobrepasó en cien veces su crecimiento, sino que llega hasta los más apartados asentamientos, mientras que de ningún acueducto hoy más del 98 % de los pineros tienen el servicio, el turismo amplía horizontes y diversifica la economía con nuevos renglones como el tabaco.

Son exponentes que permiten afirmar que la segunda ínsula cubana nació realmente en 1959 en alumbramiento con Fidel en aquella primera visita a Isla de Pinos tras la victoria, el 6 y 7 de junio.

Después de dialogar con el pueblo, profundizar en el abandono de la región y advertir sus potencialidades, trazó un programa integral, sin precedente, para el despegue económico y social.

El avance en redes hidráulicas y la industria sin humo fue fruto, precisamente, de las líneas orientadas por el entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, entre las que estaban, además, la construcción de la carretera hacia el sur aislado, concluida apenas meses después, y del sistema de aguas albañales de Nueva Gerona y Santa Fe, los planes ganaderos, fomentados de inmediato al servicio del pueblo en los latifundios recién intervenidos, las rebajas del costo del pasaje por barco y avión, aplicadas con prontitud, el traslado del Presidio y la eliminación de la Zona Franca, hecha efectiva horas después, el 8 de junio, por Ley que puso fin al sucio status creado por Batista para encubrir el sombrío negocio con la mafia yanqui.

“Por fin, Isla de Pinos puede iniciar una historia nueva y una historia enteramente cubana”, afirmaría el también Presidente del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, ante los pineros, espontáneamente congregados el día 7 frente al Ayuntamiento, apenas conocieron de su presencia, casi 49 meses después de salir de Presidio Modelo.

El parque de Nueva Gerona, con estructura similar a la actual, se colmó de pueblo alegre que expresó respaldo a su Comandante.

Aquel reencuentro simbolizó la continuación de la Caravana de la Libertad en los Canarreos, donde prosiguió abriendo caminos que convirtieron al terruño en escenario de una transformación que tuvo en la proclamación de la Isla de la Juventud hace 40 años con la presencia de Fidel, mucho más que otro nombre y un momento.

Representó una concepción fidelista de desarrollo confiado en las nuevas generaciones, que implicó el mejoramiento de sus protagonistas y beneficiarios de planes que además de impulsar ramas agropecuarias e industriales, potenciaron programas sociales, una isla de la solidaridad y del humanismo a los cuatro vientos.

Como dijera Raúl Roa, entonces vicepresidente del parlamento cubano, al proclamar el nuevo nombre en 1978: “Cuando Fidel Castro, a raíz de la victoria volvió a Isla de Pinos como Jefe de la Revolución, la alborada de una vida nueva alumbró para su sus 11 mil habitantes, todavía adormilados por el estupefaciente del subdesarrollo y la sombra gravitante del Presidio. Fidel ha sido su verdadero descubridor y su incansable reivindicador.”

Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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