Viernes vestido de Cinco

cinco-the-53El primer viernes de octubre de este año no es uno más del almanaque, resulta ser el único del 2012 con fecha cinco, lo cual le da profunda significación porque en Cuba y el mundo este día se suscita un sinnúmero de acciones de solidaridad a favor de los cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos.

 

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El primer viernes de octubre de este año no es uno más del almanaque, resulta ser el único del 2012 con fecha cinco, lo cual le da profunda significación porque en Cuba y el mundo este día se suscita un sinnúmero de acciones de solidaridad a favor de los cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos.

Sus nombres son archiconocidos: Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, y René González Sehwerert, quienes dedicaron sus vidas, lejos de su patria, a luchar contra el terrorismo.

“Su misión era defendernos de posibles agresiones subversivas, fueron arrestados en La Florida en septiembre de 1998, enjuiciados y condenados en el único lugar donde no podían tener un juicio justo: Miami”, se escucha hoy en diferentes espacios de reflexión donde no faltan niños, estudiantes, trabajadores, pueblo en general que agradecen el sacrificio de estos hombres.

“Tamaña injusticia”, dice Alejandro uno de esos alumnos deleitado con las explicaciones de su profesor de Historia; por mucho que trata de analizar no entiende la condena de Gerardo: “¿Sentenciado a dos cadenas perpetuas por conspiración para cometer asesinato en primer grado y realizar espionaje?, qué absurdo, nacerá cumplirá, morirá y tendrá que volver a nacer”, manifiesta con preocupación.

A ello se suman que Gerardo debe cumplir, además, 15 años por los cargos de conspiración por cometer delito contra Estados Unidos, poseer documentación falsa y ser agente extranjero sin previa declaración al Fiscal de Estados Unidos.

“Son inocentes”, dijo en voz alta el joven Léster, de tercer año del técnico medio en Enfermería, lo argumenta con recortes de periódicos en su mano donde se denuncia la no existencia de pruebas directas ni circunstanciales que los incrimine como espías. De hecho, a dos de ellos no se les pudo probar los cargos imputados.

Fueron víctimas de un proceso turbio, con un jurado completamente prejuiciado, y “sin posibilidad de acogerse al cambio de jurisdicción, moción presentada por los abogados y denegada, aun cuando los resultados de encuestas aseguraran la animosidad existente contra los acusados”, aclara Orlando, de la carrera Derecho, mientras hojea un Código Penal.

Yanisleidis, del bloque 12 de la FMC, pide a los especialistas del tema que por estos días intercambian con las federadas de su delegación, les hablen de las violaciones del proceso de los Cinco, en especial, sugiere se refieran a las de la VI Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

“Para que pudieran tener un juicio debieron esperar casi dos años, recluidos en condiciones infrahumanas, sin tener contacto siquiera con sus familiares más cercanos. Pasaron más de un año sólo en la vista oral del juicio y en la selección del jurado y no lograron el cambio de jurisdicción para la celebración de un juicio imparcial, y tuvieron que resignarse a celebrarlo en medio de un ambiente hostil”, destaca un experimentado profesor.

“Pero ahí no quedan las violaciones”, apuntó otro de los participantes, se refiere también a la VIII Enmienda y las normas de la ONU sobre el tratamiento de los presos y detenidos y las propias regulaciones carcelarias norteamericanas, al mantenerlos en confinamiento solitario por dos períodos: primero 17 meses y después 48 días, lo cual obstaculizó la defensa.

Otro atropello es que fueron despojados de todas sus pertenencias de manera arbitraria: fotos familiares, cartas, fotos, poemas, la máquina de escribir, los radios y hasta el más pequeño pedazo de lápiz y les restringieron las llamadas telefónicas.

Pero este viernes cinco la fuerza de la solidaridad será tan grande que lloverán en sus celdas decenas de cartas de los pioneros, fotos de encuentros donde se reclama su regreso, no faltarán radioyentes que envíen mensajes y una que otra llamada telefónica de los suyos para decirles: “Cuba entera está con ustedes”.

 

 

 

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