Viejismo: ¿una forma de discriminación?

Foto: Internet

La proporción de personas mayores aumenta rápido y con ella una enorme cantidad de mitos sobre el envejecimiento. A estos prejuicios, discriminaciones o estereotipos relacionados con la edad se les llama “viejismo”, un fenómeno relativamente nuevo y poco estudiado.

El término, definido como “ageism”, fue acuñado en 1969 por Robert Neil Butler –médico gerontólogo, siquiatra y primer Director del National Institute of Aging, en Estados Unidos– hace referencia a la aversión por la tercera edad o miradas negativas respecto a ese grupo etario.

¿A qué se debe esto? A lo largo de la historia existieron distintas épocas y culturas donde el reconocimiento, la valoración y el respeto por los ancianos era sagrado. En ocasiones estuvo ligado al poder económico o político, teniendo en cuenta la trascendencia de su sabiduría.

En las comunidades primitivas eran la máxima autoridad, los jefes de familia y patriarcas. Se asociaban también con la divinidad, la magia y atribuían condiciones sobrenaturales por haber sobrevivido a experiencias pasadas y trasmitirlas a las nuevas generaciones.

Los tiempos han cambiado; cada sociedad realiza una determinada construcción sobre las edades, sin embargo en nuestra cultura las personas mayores son las más afectadas por el “viejismo”.

Las discriminaciones sutiles hacia dicho grupo están relacionadas con la falta de valores y principios éticos en algunos. Para las generaciones más jóvenes, la vejez suele estar ligada al deterioro, dependencia, enfermedad, carencia de autonomía, pérdida del deseo sexual, dificultades de aprendizaje, improductividad y aislamiento social.

Estas actitudes han sido incorporadas a través de los años, trasmitidas por la incultura o producto de una enseñanza inadecuada, condicionada por las visiones erróneas del entorno familiar y social.

Estas conductas no son generalizadas, pero sí capaces de afectar a los longevos, pues vulneran sus derechos y frustran el deseo de continuidad de la vida, teniendo en cuenta las oportunidades culturales, sociales, religiosas, recreativas, laborales y amorosas.

¿Acaso se ha olvidado el importante aporte de quienes pertenecen a la tercera edad, sobre todo para los más jóvenes?

Referirse a la vejez no solo es pensar en los aspectos biológicos, sicológicos, científicos, médicos…, sino también detenerse en otros factores relacionados con el envejecimiento y aceptándose esta etapa como una construcción histórica y sociocultural.

Los estereotipos son exaltaciones de la juventud, influenciada por cánones de belleza, por eso rebasar los 60 años significa, para algunos, dejar de “estar a la moda”, según el argot popular.

Instalar una nueva imagen del envejecimiento en la mente de cada quien es difícil, mas combatir de manera definitiva el “viejismo” y erradicar los antagonismos generacionales debe ser una tarea permanente de la sociedad.

Nadie debe discriminar, y menos por la edad, en una sociedad donde se han ampliado derechos, oportunidades y atenciones. Las personas no tienen claro cómo se siente uno al llegar hasta aquí, pero la familia desempeña un rol insustituible para erradicar exclusiones e incomprensiones en ese ámbito. No puede olvidarse –coinciden los estudiosos– que la mayoría experimenta la vejez y con ella el “viejismo”, que cada uno debe aprender a desterrar y superar.

(*) Estudiante de Periodismo

Isla de la Juventud

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