Veranean sordociegos

Foto: Cortesía de la Anci

El hombre se sienta en la orilla mientras las olas juguetonas cubren sus piernas, sonríe, con el tacto busca piedrecitas, conchas, toma el sol, le gustaría “romper olas”, lanzarse contra estas, pero se conforma con darse un buen chapuzón en la playa, de la que no quiere salir.

A Miguel Méndez Estévez le encanta ese momento que espera con ansia cada año: la actividad de esparcimiento en la base de campismo Arenas Negras.

Además de ser el coordinador municipal de los sordociegos en el territorio pinero, tiene éxito como artesano y se alegra cuando solicitan las bellas alfombras que teje y las figuras moldeadas con la técnica del papier maché.

Por supuesto que no veranea solo, lo acompañan su familia de la Anci y otros asociados: José Miras Piedra, el señor de La Fe de 84 años que siente respeto por el mar; José Bravo Portuondo, a quien le explotó una granada cuando era joven, perdió la visión y ahora apenas oye, aunque habla muy bien y siempre gana con el dominó a relieve, también Caridad Cabrera Martínez, combatiente de rica trayectoria que disfruta a plenitud el aire puro…, así cada uno tiene una historia de vida diferente, aunque en común llevan dentro su capacidad de amar, de ver al otro como hermano, de ser agradecidos.

Padecen de sordoceguera, discapacidad única con complicaciones propias que no siempre es la suma de sordera y ceguera.

Luego de haber llegado al campismo, hasta donde los trasladó el ómnibus de la Asociación Nacional del Ciego, y ocupar las cabañitas junto a un acompañante, va a su encuentro Damary Fonseca, presidenta de la filial en la Isla, tras interesarse por el más mínimo detalle relacionado con la comodidad y trato recibido queda satisfecha porque ha sido exquisito.

Fonseca recordó que el 27 de junio de cada año se celebra el Día Internacional de las Personas Sordociegas en honor al nacimiento, en igual fecha de 1880, de la activista política estadounidense Helen Keller, quien padeció una enfermedad que la dejó con ambas limitaciones y tras vencer barreras se graduó en la Universidad. A su vez agregó que actividades como esta se mantendrán para que todos puedan participar.

Las asociaciones nacionales del Ciego y de Sordos de Cuba se ocupan y representan a la comunidad de sordociegos, compuesta aquí por nueve personas adultas, en su mayoría con una alta autoestima.

Estas establecen relaciones de cooperación con las instituciones para propiciarles el pleno disfrute a los asociados, asesorar a la familia para su permanente acompañamiento y elevar la calidad de vida de su membresía, lo cual ocurre en Cuba, donde son visibilizados, gozan de iguales derechos y oportunidades que los demás y constituye ejemplo del respeto de los derechos humanos.

 

Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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