Valió la pena el desvelo

Este primero de octubre Cuba celebra el Día Internacional del Adulto Mayor en condiciones excepcionales, pero dándole vida a los años

Fueron días tensos. Trasmitir seguridad al pueblo amén de la situación se volvió tarea de primer orden, sin embargo la preocupación muchas veces era evidente en el rostro de profesionales de la Salud y autoridades locales.

A fin de cuentas es normal ser aprehensivo frente a lo desconocido.

Foto: Internet

La covid-19 representó un riesgo para todos, pero fue en nuestros abuelos en quienes primero se pensó. Los de la tercera edad, los adultos mayores, quienes peinan canas, como quiera usted llamarlos, tenían las peores fichas en un juego del azar en el que la muerte acechaba a cada instante.

No se durmió, apenas se descansó en medio de esa batalla. Para ellos los más jóvenes se volvieron titanes, recayendo sobre sus espaldas la misión de garantizar que nada les faltara, incluso las sonrisas en medio de las pesquisas y los saludos mañaneros anunciando que ya estaban en el barrio, prestos a servir.

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Los de batas blancas, sus héroes, quienes no lo pensaron antes de separarse de sus familias para estar en la primera línea de combate donde cada vida salvada era la mejor de las recompensas.

En esta Isla joven con una población muy envejecida el desvelo, el esfuerzo y la tenacidad rindieron frutos. Los “achaques” que vienen con los años y que tanto podían complicar la situación no resistieron frente a la organización, disciplina y el valor con el cual el pueblo se volcó a una causa común, ganar la pelea a la pandemia y con ello arrebatarle vidas a la muerte.

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Resultó inevitable no pensar al respecto este primero de octubre en el Día Internacional del Adulto Mayor en que Cuba celebra en condiciones excepcionales, pero dándole vida a los años y arrullando el envejecimiento activo y feliz, garantía y orgullo de todos los cubanos.

Saber hoy a mi abuelo sentado cada mañana en casa esperando el parte –con sus más de 70 años y una afección respiratoria aguda marcando cada uno de sus días–, satisfecho de conocer que desde hace cinco meses no hay casos positivos aquí, es mi confirmación diaria de que valió la pena cada sacrificio.

Nuestra Revolución no dejó a su suerte a ninguno de sus hijos, ni siquiera a quienes ya transitan por el ocaso de sus vidas, a esos los acunó con más cuidado y por eso le estaré eternamente agradecida.

Edad Plateada 2020 Salud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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