Uvero, otra prueba de fuego

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La vida dura de las montañas y el refuerzo de una columna de 50 hombres armados –distribuidos en cinco pelotones–, fortalecen la guerrilla del Movimiento 26 de Julio comandada por Fidel, la cual toma el control absoluto de una zona de la Sierra Maestra extendida más allá del Pico Turquino.

Atrás quedan el desembarco del yate Granma, la batida en Alegría de Pío –tres días después–, los combates de La Plata –primera victoria del naciente Ejército Rebelde– y de Arroyo del Infierno.

La nueva tropa, nutrida de campesinos, obreros, voluntarios y otras fuerzas, recibe su bautismo de fuego en el combate de El Uvero, el 28 de mayo de 1957, tras larga caminata de 16 kilómetros por los de montes cercanos al cuartel de madera con sus postas emplazadas en las afueras.Aunque se concibe un ataque sorpresivo estedura casi tres horas y resulta una arremetida frontal de grandes proporciones a la luz del día contra el fortín enemigo.

“(…) Nuestros hombres tomaron por asalto cada posición avanzando sobre las balas y combatiendo largamente. Todo lo que se diga acerca de la valentía con que lucharon no acertaría a describir el heroísmo de los combatientes (…)”, así lo dice Fidel en el informe hecho a Frank País García respecto a la embestidaa la fortificación militar, situada en la localidad costera de El Uvero, en la Sierra Maestra.

Detalla el líder revolucionario: “(…) Los nuevos ingresos no se quedaron atrás, y me sorprendió la eficacia con que actuaron. Almeida dirigió un avance casi suicida con su pelotón. Sin tanto derroche de valor no hubiese sido posible la victoria (…)”.

El Comandante en Jefe hace alusión al documento en su discurso en el acto por el octavo aniversario de la batalla de El Uvero contra los soldados del régimen tiránico de Fulgencio Batista.

A casi 62 años de aquel ataque contra la dictadura, en que se acrecentó la moral de la guerrilla, la decisión de vencer o morir de sus hombres y la seguridad en el triunfo conquistado finalmente el Primero de Enero de 1959, el pueblo cubano no olvida su trascendencia histórica y menos a los caídos, por lo que no habrá Título III de la espuria Ley Helms-Burton de 1996 implantada por el imperio que vulnere sus convicciones y principios.

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Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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