Una necesidad postergada

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

La producción agropecuaria cobra especial atención ante la necesidad del país de reducir las importaciones en un mundo donde  crece cada día el valor de los alimentos.

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

La producción agropecuaria cobra especial atención ante la necesidad del país de reducir las importaciones en un mundo donde  crece cada día el valor de los alimentos.

En los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, específicamente en el número 187 se plantea: “Continuar reduciendo las tierras improductivas y aumentar los rendimientos mediante la diversificación, la rotación y el policultivo. Desarrollar una agricultura sostenible en armonía con el medio ambiente, que propicie el uso eficiente de los recursos fito y zoogenéticos, incluyendo las semillas, las variedades, la disciplina tecnológica, la protección fitosanitaria, y potenciando la producción y el uso de los abonos orgánicos, biofertilizantes y biopesticidas.”

La última parte cobra especial atención en el caso particular del Municipio, por cuanto sus tierras no son de las mejores y necesitan de acciones que posibiliten aumentar su fertilidad, sin embargo la producción de abonos orgánicos se ha visto postergada un año después del reclamo para poner en marcha proyectos que faciliten su producción.

Requerido por elevar los volúmenes productivos en especial de viandas y hortalizas, no se comprende la demora de la tarea encaminada a elevar los rendimientos agrícolas de manera ecológica.

Así las cosas quedaron solo en sueños los propósitos de construir centros en las principales ciudades del Municipio Especial, léase Nueva Gerona, La Fe y La Demajagua.

Si bien es cierto que productores individuales y en los huertos y organopónicos cada cual produce lo suyo, las granjas también necesitan de estos nutrientes.

El aprovechamiento de la gallinaza, la cáscara de arroz y el compost por algunas unidades y cooperativas resulta insuficiente para dar respuesta a las necesidades reales.

Llamo la atención en la necesidad de ponerle alma y corazón a esta tarea, el país no está en condiciones de adquirir los fertilizantes inorgánicos y los pineros necesitan por fin dar el despegue en la producción de alimentos.

Lo acontecido hasta ahora, al parecer no constituye una prioridad, máxime cuando el centro existente hace algunos años en el mangal cercano a Los Colonos dejó de funcionar.

Resulta imprescindible rescatar tan importante labor, en primer lugar por los compromisos de producción agrícola que tiene el territorio, muy distante aún de satisfacer las necesidades de la población y en segundo lugar porque las características de los suelos así lo requieren.

 

 

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