Una mirada de luz

ANCI-1¿Te gusta? –le pregunto al verla tan entusiasmada con la computadora–, “me encanta” –responde alegre– “y sobre todo buscar en la Encarta, conocer de los colores, los continentes y otros temas”.

 

Ana Lidia aprende rápido y le gusta buscar en la Encarta los colores y los continentes.

Foto: Arturo Enamorado López

¿Te gusta? –le pregunto al verla tan entusiasmada con la computadora–, “me encanta” –responde alegre– “y sobre todo buscar en la Encarta, conocer de los colores, los continentes y otros temas”.

Sonríe y sus manos se desplazan ágilmente por el teclado, escribe en el Microsoft Word: ¡Qué calor hace!; aumenta el tamaño de la segunda letra, la pone en negrita, cursiva y subrayada, según la indicación del profesor.

Sin embargo, la pantalla del equipo está apagada y también sus ojos. Ana Lidia Machado es ciega y gracias a la Asociación Nacional del Ciego (ANCI) domina con seguridad la computadora y… su vida.

LUCES EN LA OSCURIDAD

La ANCI se fundó en Cuba en 1975, pero no fue hasta el 17 de enero de 1984 que surgió en la Isla, con el objetivo de organizar a las personas ciegas y de baja visión para lograr su plena integración social, la rehabilitación, la participación en actividades políticas, culturales, deportivas y laborales.

Por sus resultados en las distintas esferas de trabajo, el colectivo pinero mereció, como en otras ocasiones, la condición de Vanguardia Nacional en el chequeo de emulación el pasado año, así como reconocimiento en los departamentos de Economía e Informática, pretexto suficiente para conocer acerca de su accionar en el territorio.

“Tenemos 338 asociados y la gran mayoría son mayores de edad, ocho sordo ciegos, además de 15 videntes; los cuales nos apoyan de manera directa como también varios organismos que nos prestan atención, entre ellos Salud Pública, Educación, el INDER y el Gobierno”, comenta la presidenta de la ANCI en la localidad, Damarys Fonseca Reyes.

La rehabilitación de los discapacitados es la principal tarea que acometen, siendo una de sus fortalezas, pues una gran parte de la membresía es independiente y realiza las actividades diarias de cualquier persona; al propio tiempo participan de manera activa en la sociedad, ejemplo de ello es Ana Lidia Machado.

“Con nosotros labora un rehabilitador, encargado de enseñarle al interesado en lograr su autonomía, a andar con el bastón, la movilidad del espacio, hacer los quehaceres en la cocina, caminar solos en la calle, todo lo de la vida diaria; y una vez preparados se les gestiona para incorporarlos al trabajo, en caso de que lo deseen.

“En la actualidad 21 asociados laboran en centros ordinarios y ocho en talleres especiales, ubicados en La Fe y en Nueva Gerona. Tenemos 192 jubilados, un pensionado y 35 asistenciados”, explica Fonseca Reyes.

El Sistema de Atención a la Familia (SAF) beneficia a 11 imposibilitados visuales con la oferta de almuerzo y comida, costeada por Asistencia Social; y a otros 14 más, pero con pago personal, los cuales, por lo general, tienen bajos ingresos.

De igual modo, tienen ocho favorecidos con la asistencia a domicilio, “el estado le paga a una persona para que cuide y atienda a un discapacitado que vive solo o no tiene familia, y así el invidente está protegido y asegurado en su propia casa”, subraya la máxima responsable de la ANCI en la Isla.

Por otra parte, más de 35 asociados deben realizarse cada seis meses el tratamiento de ozonoterapia en el hospital Salvador Allende en La Habana, para detener la retinosis pigmentaria, y para ello se les gestiona el boleto de viaje y el turno en la referida institución médica; no obstante, los gastos corren por los atendidos.

Damarys Fonseca, presidenta de la Asociación Nacional del Ciego en Isla de la Juventud, comenta acerca del accionar de ellos en la sociedad

Damarys Fonseca, manifiesta: “Llevamos tiempo insistiendo en que se abra una consulta de este tipo aquí, pues muchas veces se dificulta la práctica de esta atención debido a que no todos tienen la posibilidad económica de trasladarse hacia la capital”.

Aunque representan un mínimo por ciento, los cinco niños pertenecientes a la ANCI, son atendidos y la asociación mantiene buenas relaciones con el claustro de la escuela especial José Antonio Echeverría, donde estudian.

Vale señalar que en el mundo existen aproximadamente 284 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 245 millones presentan baja visión y 45 millones son ciegos.

POR LA CULTURA Y EL DEPORTE

¿Y quién dijo que los invidentes no bailan ni practican deportes? En la ANCI encontramos de todo: el grupo de teatro Lentes, con declamadores, narradores orales, solistas vocales e instrumentistas, escritores, artesanos y repentistas.

¡Hasta tienen un cantante profesional! Eliuber Salazar, quien interpreta letras con el ritmo del sucu suco, de la cumbia y otros géneros musicales, muy conocido por el público de La Fe, donde tiene su peña una vez al mes, igual que la de Los Tatis en Gerona.

“También desarrollamos todos los años un encuentro entre artesanos en el Paseo Martí y montamos la exposición con las obras y el creador confecciona sus piezas para que la gente observe cómo lo hace, pues en ocasiones no creen que una persona con problemas visuales es capaz de hacerlas.

“Sin embargo, se ha perdido el deporte activo porque la mayoría de nuestros jóvenes no se involucran mucho en estas actividades,  aunque el pasivo aumentó debido a la participación de los de más edad”, alega Fonseca Reyes.

Tienen una peña de dominó, nombrada El Churri, un club de pesca deportiva, jugadores de dama que han merecido premios nacionales, dos clubes de turismo y rehabilitación, uno de todas las edades y el otro de la tercera edad, proyectados en caminatas, escalar lomas, ir a la playa, visitar museos, bibliotecas e intercambiar con los abuelitos del Hogar de Ancianos.

EL MUNDO INFORMÁTICO

“Ella nunca había tocado un equipo informático hasta hace dos años y para mí es uno de los grandes ejemplos de aprendizaje, pues lo domina muy rápido, entiende todo lo que se le dice, y a veces me parece que hasta ve, por la destreza con que realiza las tareas”, destaca Yoel Rodríguez Fonseca, instructor del aula de Tifloinformática de la ANCI, refiriéndose a Ana Lidia.

“Al principio tenía un poco de miedo, pero después cogí confianza con la computadora”, añade Anita, una de los cinco discapacitados que reciben dos clases semanales en el laboratorio, donde ellos se sienten realizados y disfrutan al máximo el tiempo transcurrido allí. Charles es un poco lento; sin embargo, es certero a la hora de ejecutar los ejercicios orientados por el profe, Alicia y María Magdalena aprenden mucho con la Encarta y Jesús Lorenzo, un señor de 68 años, sostiene que la computación “nos ayuda y mejora mentalmente, es un tipo de entretenimiento de agilidad mental para todos nosotros”.

A través de un software parlante, conocido como lector de pantalla, y el teclado, la principal herramienta de trabajo, ellos memorizan los comandos de los cursos recibidos, como los de Operador de Micro, Correos y navegación de página web, pues “el programa Jaws hace una descripción de todas las aplicaciones que se ejecuten, te explica y así es como la persona con problemas visuales aprende a realizar cualquier actividad en la computadora”, comenta el profe Yoel Rodríguez.

En Cuba existen ocho aulas de Tifloinformática y la de aquí obtuvo el segundo lugar en el chequeo de emulación nacional en el 2011, muestra de que se trabaja con amor y dedicación, aunque se pueden aprovechar más esos equipos tecnológicos, donados por la Organización de Ciegos en España, para sumar más asociados a la enseñanza informática.

Mientras intercambiamos con cada uno de ellos vimos cómo esa luz en su mirada se convertía en un arco iris de esperanzas.

 

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