Una medalla grande en el corazón de Gerona

Foto: Víctor Piñero Ferrat

Más de 23 000 personas han visitado el museo del deporte Juan Pedroso Heredia, en el Paseo Martí en Nueva Gerona, que hoy cumple 38 años.

Ya pocos recuerdan la sencilla instalación en los predios del Combinado Arturo Lince que acogió la historia de los primeros logros del deporte en la naciente Isla de la Juventud, el 20 de octubre de 1980, inspirado en la idea martiana y fidelista de que la historia es imprescindible para los pueblos.

Desde 1959 el movimiento deportivo había dado un paso agigantado y convirtió en derecho popular la práctica del ejercicio físico, que solo era permitido por los gobiernos neocoloniales a los más adinerados.

El museo surgía como custodio y expositor del acontecer atlético local. Se exhiben medallas, camisetas, diplomas y otros artículos personales de quienes brillaron en eventos nacionales e internacionales.

El nombre del sitio rinde homenaje a un destacado atleta y tenaz promotor comunitario y hoy dirige el lugar otro incansable como él, que ha sabido rescatar las memorias de los deportistas de esta tierra: el árbitro Leonel Labrada León, quien fuera en su momento jefe nacional del arbitraje del canotaje y presidente del consejo popular Juan Delio Chacón.

Este pinero por convicción, fidelista hasta la médula, de 72 años, admite que a pesar de todas las dificultades sigue dispuesto a contribuir al conocimiento de la historia del deporte, escrita por hombres y mujeres partícipes de todas las facetas de la cultura física y la recreación. Considera esencial la vinculación del museo con las comunidades para difundir el trabajo que desde allí se realiza y nutrirlo.

Gracias a su empeño esta institución fue reconocida en espacios como la Convención internacional de la Actividad Física y Deporte (AFIDE), donde se llamó a generalizar la experiencia de la Isla en las provincias cubanas, y en reciente evento de la Unión de Historiadores de Cuba.

Para el también investigador Labrada León tales reconocimientos son una satisfacción y compromiso, al igual que cada día pineros y visitantes de todas partes de Cuba y del mundo expresen su admiración por logros tanto de competencias como del más apartado rincón como exponente del deporte como derecho del pueblo y conquista de la Revolución.

Luego de recordar cómo se rescató ese espacio entre las ruinas del huracán Gustav en el 2008, Labrada destaca el privilegio de las 90 medallas que se muestran de nuestro pesista Yoelmis Hernández y las cientos de preseas conquistadas por varios atletas luego del triunfo revolucionario de 1959, en claro contraste con el único galardón alcanzado en el más de medio siglo de república neocolonial.

Así continúa sorprendiendo este pequeño museo de la comunidad en el corazón de Nueva Gerona, donde agiganta su gestión y late a la par de las historias que atesora cada uno de los 787 trofeos y demás objetos mostrados al visitante gracias a la perseverancia de su celoso guardián, que siempre halla tiempo para develar las hazañas de un pueblo campeón no solo en el deporte ni en la arena internacional.

(*) Colaborador

 

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